Renzo Rosal

Patadas de ahogado

Ese es el mensaje que trasladan los Unionistas con la reciente incorporación a sus malogradas filas de tres diputados reciclados, que tienen un largo y opaco historial.

Las expectativas electorales del partido eran de otro planeta. Preveían alcanzar cerca de diez diputados y numerosas alcaldías. Los resultados fueron todo lo contrario. Si no fuera por José Alejandro Arévalo, el partido hubiera desaparecido. Sobreviven al filo de la navaja.

La renuncia de su único diputado no podía quedarse así. Se malogró su llegada a la Superintendencia de Bancos, siendo el mejor candidato, el más capaz y experimentado. Ahora se suman sobrantes que no han podido fincar en otras opciones. Dos de ellos, Byron Chacón y Sandino Reyes no deberían estar en el Congreso. Claramente perdieron las elecciones en 2011; el primero no logró la relección por el departamento de Izabal, el otro fue electo por el departamento de Suchitepéquez, pero por contravenir la ley al ser contratista del Estado, su curul fue ocupada por el siguiente en la lista. Sin embargo, ambos interpusieron una serie de recursos contra la decisión inicial de TSE. Después de manosear las leyes y algunos operadores, lograron tan ansiado objetivo: estar en el Congreso, donde han cambiado de tacuche, ahora para engrosar el partido del sol.

La comisión de estilo y la propia Junta Directiva del Legislativo violaron la ley al dar paso a la toma de posesión de ambos, ya que existen otros recursos en la Corte Suprema de Justicia y en la Corte de Constitucionalidad que no han sido resueltos, planteados por quienes deberían ocupar sus lugares. El otro diputado, Leonel Soto, tiene un pasado de militancia en el FRG y un peso político sostenido en el distrito de Quetzaltenango.

¿Qué les depara a los Unionistas? La caída libre acecha a la puerta. El asunto no tiene vuelta de hoja. Los dados están tirados sobre la mesa, y no dicen nada alentador. Ese partido experimenta las fases por las que todos han pasado: después del ansiado poder, procede su descomposición paulatina o precipitada. En su caso, ha sido más lo primero pero sus desaciertos y prepotencias aceleran el proceso. La incorporación de los tres espadachines de segunda mano es un ingrediente que incrementa su deterioro y muestra la desesperación de sus líderes por valerse de lo que sea para sobrevivir un poco más de tiempo. 


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