María Isabel Carrascosa Coll

E-Farsa

El Comercio Electrónico (E-commerce) y el Aprendizaje Electrónico (E-learning) son términos comunes en nuestros tiempos.

Estas dos actividades, comerciar y aprender, son tan antiguas como la vida social misma. Ambas son actividades sociales espontáneas necesarias para el desarrollo de los pueblos. Y como tales, se han vuelto parte de la vida digital.

Son procesos en los cuales se comercia desde las cosas que ya no utilizamos hasta negocios con grandes empresas que han encontrado en internet un nuevo nicho. En términos de educación, se comparten tradiciones, cultura y hasta cursos universitarios. En fin, el internet en estos ámbitos ha exponenciado nuestra capacidad como sociedad global de compartir, aprender y ganar.

Ahora podemos comerciar con personas de cualquier parte del mundo, comprar con un click, acortando de esta manera ciertas las barreras que no permiten el libre comercio. El aprendizaje en línea permite acceso a material de todas partes del mundo y de todas las áreas del conocimiento, en muchos casos gratuita, haciendo de la educación un bien accesible para todos.

Dado que en estos ámbitos de la vida social, el internet y las nuevas tecnologías han sido tan exitosos, los políticos también lo han aprovechado. Es por eso que surge el concepto de Gobierno Electrónico (E-government). Los nuevos gobiernos utilizan en su comunicación las nuevas tecnologías, desde el twitter, facebook hasta las obligatorias páginas de internet del gobierno.

Las nuevas tecnologías evitan los intermediarios (los medios tradicionales) en la comunicación ciudadano-gobierno. Esto implica una gran responsabilidad y en muchos casos el uso de estas tecnologías ha sido criticado.

Nuestro gobierno también está tratando de utilizar estas herramientas, sin embargo, considero que están haciendo un uso pésimo de las mismas. En columnas pasadas he admirado cómo en otros países se socializan las iniciativas de ley en internet. Estas permiten, cuando son bien utilizadas, una democracia participativa, de lo contrario son una gran farsa.

El tema de las reformas constitucionales ha sido el mejor ejemplo de que a nuestros gobernantes les falta mucho que aprender de este tema del gobierno electrónico. No fue sino hasta ayer que colgaron la iniciativa de las reformas constitucionales a la página oficial pero de nada sirve porque no se puede comentar. Esto la convierte en unilateral y no permite comunicación entre ciudadano-gobernante. 


Recomendados