María Isabel Carrascosa Coll

Urge debatir

Las redes sociales y el internet nos permiten enterarnos de cuestiones que sin estas herramientas probablemente no investigaríamos. El bombardeo del debate entre republicanos y demócratas en Estados Unidos no está en mi lista de prioridades.

Sin embargo, cualquiera que navega en internet, tiene una cuenta en twitter, facebook o sigue blogs ha conocido más de alguna de las posturas de los candidatos a presidente y vicepresidente de este país.

El tema de los últimos días ha sido el aborto, derechos reproductivos y la violación, temas todos de gran importancia para cualquier sociedad. Como todo asunto social de relevancia es también un asunto de rango constitucional.  Estos temas nos hacen cuestionar qué es la vida, cuándo empieza, qué es dignidad, hasta dónde llega la libertad, etc. En Estados Unidos los ciudadanos saben qué piensa cada candidato y esto los convierte en mejores ciudadanos.

La postura que los ciudadanos tengan respecto a estos temas se debería ver reflejada en la Constitución de un país, es por eso que todas son diferentes. Es por eso también que las Constituciones son constantemente cuestionadas y deben ser estudiadas por abogados y no abogados.  La Constitución es un texto jurídico pero también político, implica discusión y acuerdo de parte de todos.

Para lograr que la Constitución represente a las personas que viven en un país, es necesario que los temas que estén en ella contenidos sean debatidos. Lo difícil del debate es que no se puede ser políticamente correcto, ser medias tintas, no se vale. El debate consiste en la discusión de opiniones antagónicas sobre un tema. El uso de argumentos y la habilidad de reconocer falacias en el contrincante es la clave para ganar en la batalla de las ideas.

Tanto de la derecha como de la izquierda guatemalteca he escuchado decir que el último debate fue entre Manuel Colom Argueta y Alejandro Maldonado Aguirre. Este famoso debate fue en 1977, yo nací en 1985 igual que nuestra Constitución 8 años después de este evento histórico el cual no presencié. La edad promedio en Guatemala es de 18 años… Esto quiere decir que más de la mitad de la población en el país no sabe qué es un debate. Y sin una cultura de debate el Ejecutivo está por presentar las reformas constitucionales.

Los asesores del Ejecutivo que trabajaron en estas reformas así como otros grupos que han presentado reformas deberían de revivir los debates en el país. De esta forma, los ciudadanos podríamos tener criterios claros de cuáles son las posturas de cada grupo.

Es una irresponsabilidad como abogados y como ciudadanos no defender sus propuestas y hacer del conocimiento del público los valores que las sustentan. Así que si no les dio tiempo antes, ahora que las presenten oficialmente, es su deber debatirlas. 


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