Margarita Cano

Víctimas, no culpables

Esta semana leí una noticia que me dejo fría. Más de 270 mujeres han muerto de forma violenta desde que inició el año.

Leí sobre los seis cadáveres de mujeres que han sido encontrados en las cercanías del Cerrito del Carmen desde el año pasado, todos aparecen amarrados de pies y manos y con señas de estrangulamiento. En la noticia, la Comisionada contra el Femicidio, Alba Trejo, explica que no todas las víctimas eran sexoservidoras pero que “aunque así fuera, no es una justificación del crimen”.

El hecho que se tenga que explicar a qué se dedicaban las víctimas es una pequeña muestra del trasfondo machista de la violencia. La culpabilización de las mujeres cuando son víctimas es algo muy frecuente en nuestra sociedad. Que si era prostituta, que si era marera, que si llevaba las uñas pintadas de rojo, que si iba caminando sola. No olvidemos la polémica alrededor del comunicado del Ministerio de Gobernación hace unas semanas. Como mujer que ha sido víctima de la violencia (robos, asaltos, secuestro), casi se me saltaba un ojo del shock al leer comentarios en las noticias que dicen “Eso les pasa a las mujeres por llevar los vidrios del carro abajo, uno les dice que los suban, pero como son siempre necias”. Me imagino que si a la hija de ese señor la asaltan, le dirá que se lo merece por necia. Otros dicen que de plano las víctimas de secuestros express no le habían puesto seguro a la puerta del carro. Quisiera saber si el seguro de la puerta sirve de algo cuando tres hombres le apuntan con armas a la cara desde el otro lado.

Pero mi indignación creció cuando leí el comentario de Adela Torrebiarte diciendo que las mujeres se vuelven víctimas fáciles porque “se distraen mucho”. Como que solo las mujeres fueran distraídas, como que eso fuera razón suficiente para ser violentada. ¿Cuándo entenderemos que las víctimas NO son las culpables? Nada le da derecho a una persona a agredir violentamente a otra. Una debería poder caminar por la calle sola, vestida como se le dé la gana, sin miedo. Pero no, siguen insistiendo en que uno no salga sin compañía de un hombre, que no salga más allá de las 8 de la noche.

De las casi 300 mujeres que han fallecido a causa de la violencia en este año, ¿cuántas veces se han repetido esos patrones de culpabilización? Guatemala es el primer país que ha creado órganos especializados en conocer casos de femicidio y otras formas de violencia contra la mujer, sin embargo, solo en un tercio de los casos se llega a emitir una sentencia. Los tribunales para atender este tipo de casos cuentan con equipo de apoyo psicológico para las víctimas, guarderías para que sus hijos permanezcan seguros mientras ellas participan en el proceso y personal capacitado con métodos con enfoque de género. Geniales avances, sin embargo, solo existen tres tribunales de este tipo, uno en Guatemala, uno en Quetzaltenango y otro en Chiquimula.

La capacitación con enfoque de género debería ser obligatoria para todos los que participan en el proceso de investigación y justicia, para evitar repetir patrones que culpabilizan a las mujeres. Esto solo las hace ser víctimas de nuevo, víctimas de un sistema machista que hace sentir que no valen y que es su responsabilidad cuidarse de no ser violentadas. Los medios no se quedan atrás, colaborando con especulaciones a la hora de reportar este tipo de hechos, cuando califican los crímenes con términos tan ridículos como “pasional”. Y los de a pie tampoco colaboran con mensajes como el mencionado anteriormente, descalificando a las mujeres como tontas o necias o distraídas. Simplemente hay que recordar que la violencia no se justifica y que la condena debe ser para los criminales, abusadores, secuestradores, no para las víctimas. 


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