Roberto Wagner

¿Tiene Guatemala una política exterior? (III)

No sé cómo interpretar la presentación de los diferentes planes y ejes de política que cada gobierno hace en Guatemala. Por un lado me cuestiono qué tan sensato es que presenten los mismos para que después sean juzgados por lo que dejaron de cumplir pero que, por escrito, lo prometieron.

Por otro lado puede que sea que se aprovechen de nuestra inexistente cultura de lectura, conscientes de que por esta, no serán increpados en un futuro por sus propuestas originales.

En fin, veamos entonces la propuesta de política exterior del gobierno de OPM, presentada en el documento llamado Marco General de la Política Exterior de Guatemala 2012 – 2016 teniendo en mente lo sucedido en Santa Cruz Barillas como un microcosmos de lo que es Guatemala.

Como ya había discutido en otras columnas la política exterior, en teoría, debe ser un reflejo del interés nacional en el exterior. Se critica mucho la falta de coherencia entre esta y la situación interna que se da en el país. Diferencias siempre habrán, pero el problema es realmente serio cuando lo que se pretende es completamente contrario a lo que se hace. El Marco General reconoce este problema y apunta a crear una cohesión con los objetivos trazados en el área de política exterior. Siempre he dicho que las acciones hablan más fuerte que las palabras y es así como pienso comentar dicho marco pero reconociendo que aún hay tiempo para enmendar la plana.

El 14 de enero, en su discurso de toma de posesión, OPM prioriza la democracia, justicia y paz en lo que será la política exterior del actual gobierno “dentro de un marco absoluto de respeto al derecho internacional”. Observamos cuatro elementos que riñen directamente con los sucesos en Santa Cruz Barillas en donde miembros de la Comunidad Internacional ya está poniendo en entredicho el accionar del gobierno. 

Prosigue el presidente electo a enviar un saludo a nuestros compatriotas en el extranjero “un millón cuatrocientos mil que han emigrado en busca de trabajo y hoy sus remesas familiares constituyen el mayor ingreso del país… Queremos decir a todos los guatemaltecos en el extranjero de manera muy clara que con este gobierno van a contar con todo nuestro apoyo para que se respeten sus derechos”. El tema de los migrantes es paradójico si lo vemos desde una perspectiva de política exterior. Se presenta la siguiente interrogante: ¿Esta en nuestro interés mantener a nuestros paisanos afuera para que sigan entrando las remesas o trabajamos en mejorar las causas de fondo por las cuales se fueron del país? Lo ideal sería lo segundo, crear condiciones para que la gente no se vaya del país ya sea por los niveles de violencia o por la falta de trabajo. Nuevamente el caso de Santa Cruz Barillas: viene a la mente sobre la necesidad de fomentar el desarrollo local, que favorezca a la comunidad sin la necesidad de interrumpir los derechos de los ciudadanos so pretexto de poner orden. ¿Cuántos guatemaltecos irán a buscar mejor vida al norte después de dichos acontecimientos?

El discurso sigue con el polémico tema de la cooperación internacional el cual comentaré después, pero de momento no me cabe duda de que nuestra política exterior representa los intereses del gobierno de turno y estos siempre suelen ser contrarios a los objetivos trazados. 


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