No importa si pasaron doce años o cuatro meses de sus crímenes, en ambos casos la justicia sigue sin llegar, pues hasta hoy nadie ha sido detenido, procesado o sentenciado por sus muertes, los únicos que los lloran son sus familiares que quedaron dolidos por sus asesinatos. En el caso de Choc Chub, le sobreviven su esposa y cuatro hijos a quienes les cambió la vida luego de que el sostén de la casa fuera asesinado.
En estos años, varios guatemaltecos también han sido heridos, como el caso de Luis Alberto García Pineda, a quien le amputaron dedos de una mano luego de que soldados beliceños le dispararan.
Daniel Chub, uno de los jóvenes que estaba junto a Choc Chub el día que fue asesinado, narró a delegados de la Procuraduría de los Derechos Humanos en Petén que fueron atacados por soldados beliceños luego de que se internaron en parte del territorio beliceño cuando recolectaban hojas de shate. Eso fue suficiente para despertar la ira de los soldados que con total desprecio a la vida los golpearon y balearon y que además viendo herido a Choc Chub, no le prestaron ningún auxilio.
Estos casos muestran la indiferencia y total desapego con que ha obrado el Ministerio Público guatemalteco que poco ha hecho para lograr esclarecer esos crímenes, mucho menos porque sus familiares alcancen la justicia.
El Ministerio de Relaciones Exteriores dice que en el caso de Ramírez hubo un pago “ex gratia” por parte de Belice. Esto, a pesar que es una compensación voluntaria es un reconocimiento de que hubo un delito, lo que debería ser una prueba para que el Ministerio Público accione legalmente contra los soldados.
El Ministerio de Relaciones Exteriores solo ha “manifestado su enérgica protesta” por los incidentes sin que hasta hoy haya respuesta de parte de las autoridades beliceñas que están protegiendo los soldados.
La Cancillería guatemalteca dice que el 27 de abril pasado, los cancilleres de Guatemala y Belice decidieron organizar “una reunión de alto nivel” la primera semana de junio próximo para “tratar estos últimos incidentes”, sin embargo no es suficiente tratar el tema, no hay que esperar que hayan más muertos, hace falta la coordinación con el MP, esperando que este ejerza su mandato y accione legalmente en busca de justicia y en defensa de los campesinos, que aunque lejos de donde se concentra el poder político del Estado, también son guatemaltecos.









