Alifa resaltaba lo que todavía se vive en la región: un odio hacia la mujer inculcado por la cultura y la religión y propiciado por los hombres de la región. Actualmente las mujeres activistas de esta región tienen como prioridad exponer la realidad al resto del mundo, debido a que la situación es mucho peor de lo que ya nos imaginamos. ¿Por qué exponer la realidad al exterior? se podrían preguntar algunos, pues porque según las luchadoras, la ignorancia del resto facilita que este odio persista. Por ejemplo, varios gobiernos del oeste y varias publicaciones prestigiosas como New York Times y Newsweek han premiado acciones supuestamente progresistas de la región sin realmente conocer el trasfondo y sus consecuencias.
La Primavera Árabe ha incitado varias revoluciones en la región y más importante, ha despertado a un grupo colectivo a exigir por sus derechos básicos y su libertad. Sin embargo, estas revoluciones no han resultado en eliminar el sentir común que las mujeres son ciudadanos de segunda clase. El problema es que el odio hacia las mujeres es una mezcla de la cultura y la religión que están profundamente arraigadas dentro de la sociedad, especialmente entre los hombres. Mona Eltahawy, una activista egipcia muy importante en la región exclama que no es suficiente eliminar a los tiranos en el gobierno si no se elimina los tiranos de las calles y los tiranos que viven en el hogar.
Según un estudio realizado por Foreign Policy Magazine, el Medio Oriente y África son las peores regiones para ser mujer, debido al constante abuso y opresión. El estudio utilizó algunas variables para poder medir los grados de abuso y en la mayoría el Medio Oriente ocupaba los primeros puestos. Por ejemplo, cuando se midió la inseguridad física de la mujer, el primer puesto fue ocupado por esta región al igual que cuando se midió la mortalidad materna. En Egipto, el 90% de las mujeres casadas han sido sometidas a algún tipo de mutilación de sus genitales para asegurar su modestia hacia su esposo. En Yemen, al 55% de las mujeres se les ha negado la educación y el 79% de las mujeres son excluidas del sector laboral. En Arabia Saudita, las mujeres no tienen derecho de votar ni de participar en ningún puesto de administración pública. Las mujeres del mundo árabe deben siempre de tener la autorización de un hombre si desean viajar, casarse o divorciarse. Podemos decir que la mujer es excluida de todos los sectores de la sociedad y si reclama sus derechos es sometida a castigos brutales.
Según Mona Eltahawy, lo más preocupante es que la opresión y el abuso de la mujer nacen de un odio profundo del hombre. Ella señala que las mujeres son vistas como la tentación que desvía al hombre de lo correcto porque son seres sexuales inestables e insaciables, y esto ha justificado las mutilaciones. Sin embargo la historia es otra ya que el 75% de las mujeres en Egipto han reportado ser víctimas de algún tipo de acoso sexual. En 2002, 15 niñas murieron cuando se incendió un colegio, ya que un policía no las dejaba salir y no dejaba que los bomberos las rescataran porque estas no tenían su pelo cubierto apropiadamente. El anterior es un claro ejemplo del odio de que son víctimas las mujeres en el Medio Oriente.
“No nos odian por nuestra libertad, no tenemos libertad porque nos odian” Alifa Rifaat









