Itziar Sagone

Sexteando

Sin lugar a dudas, las prioridades que ha planteado el guatemalteco común a este y a los gobiernos anteriores han sido el tema de la seguridad, el de la mejora en las condiciones de vida y evidentemente de las laborales.

Creo de manera rotunda que si hay algo que nos hace falta aquí son las manifestaciones públicas, el unirnos en torno a los temas comunes, por ello aplaudo a todos los manifestantes que este 1º de mayo marcharon defendiendo los derechos laborales de TODOS los ciudadanos. Comparto el contenido de muchas de las pintas pero no a ellas en un espacio público retomado por el propio pueblo.

Un tema controversial si, ¿fue el pueblo o fue Arzú quien retomó ese espacio?, si fue el segundo en primera instancia, el primero se ha adueñado de él. Alrededor de  24 mil personas utilizan la sexta avenida peatonal entre semana, los fines de semana el número llega a treinta y pico mil, todas estas gentes, todos nosotros porque yo también lo hago, nos movilizamos por esa avenida porque es más segura, más agradable, porque ninguna camioneta te quitará el aliento, porque allí puedes ver, escuchar y respirar sin miedo aunque sea un ratito. 

Aunque estoy de acuerdo con el grueso del contenido expresado en las pintas de este 1º de mayo, no comparto el hecho de haber violentado este espacio ciudadano, creo que para manifestarse no hace falta destruir el escaso sitio público que nos permite ser más humanos. La importancia que tienen los espacios públicos, a lo mejor no la hemos dimensionado porque aquí son pocos, porque suelen estar en condiciones paupérrimas, porque no nos damos cuenta de la relación que tienen con la disminución de la violencia, con la mejora de la calidad de vida.

No podemos seguir destruyendo en aras de denunciar lo que nos corresponde, porque al final nos destruimos a nosotros mismos.  Creo que como señaló hace unos años Antanas Mokus, ex alcalde de Bogotá, “El espacio público es la geografía de la construcción humana, donde se encuentra uno con desconocidos, donde respeta uno al otro como ciudadano, el espacio público es donde la persona  tiene la oportunidad de ser ciudadano”.  Creo que una sociedad que avanza es aquella que construye a su paso, con confianza, con solidaridad social, con respeto.

“La aparición de regímenes totalitarios es vinculada de manera directa con la desaparición de los espacios públicos”, señalaba Gustavo Fondevila del Instituto de Investigación Filosófica de la Universidad Nacional Autónoma de México. Entonces, me pregunto yo,  ¿por qué destruirlos y no retomarlos en relación a la construcción de una sociedad más humana, más justa?, ¿por qué no expresar nuestras ideas a partir de acciones que no afecten al otro, a los miles de trabajadores que por allí se desplazan, en donde como ciudadanos pueden relacionarse y compartir?

Cambiemos las formas, no el fondo de nuestras acciones, aprendamos a vivir en comunidad, a decirle al otro con respeto, con creatividad, sin violentar su espacio, generemos sitios comunes, no perdamos la noción del otro. 


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