Itziar Sagone

OP

“Dale un golpecito, a ver si se arregla” le decían a uno cuando la tele comenzaba a hacer rayitas. Hoy darle un golpecito acabaría con ella, además ¿en dónde se lo das? si solo es pantalla.

Lo propio de esta época es cambiarla por una mejor, más grande, más nítida, más sabia, más autónoma. Y como con la tele, esto lo podemos aplicar a todo porque ahora las cosas ya no son tan caras como antes, están al alcance de todos, hay facilidades de pago y en algunos casos hasta te regalan el aparatito. Una maravilla, lo que se les olvidó decirnos es que ¡ups!, ya no las hacen como antes.

Consumir es natural en el ser humano, lo ha sido durante toda su historia, sin embargo este acto que pasó de la subsistencia a la satisfacción, se ha salido de nuestras manos. Todos, absolutamente todos los productos que adquirimos tienen hoy día un tiempo de vida. La licuadora te dura cinco años, la computadora entre tres y cinco, el maravilloso ipod entre uno y dos y la lista de necesidades innecesarias sigue y sigue llenando de basura el planeta sin que parezca interesarnos algo más que el nuevo modelito que amablemente han diseñado para nosotros.

Con el abanico o el paraguas en mano, vivimos quejándonos porque el clima es un desastre, ahora todos nos hemos hecho expertos en el fenómeno del Niño o de la Niña, en los rayos UV y claro en los productos que nos protegen. Mientras tanto, las fábricas, que por supuesto ya se mudaron de las ciudades para que no las veamos porque nos resultan muy shucas, siguen creando para nosotros nuevos modelitos más lindos, más avanzados, más modernos, más parecidos a ti.

Con ustedes la señora Obsolencia Planificada, una bella dama que ha cambiado el mundo, las formas de consumo e incluso nuestros valores. Una verdadera estrella que ha revolucionado al mundo en todos sus sentidos. ¡¡¡Y que con sus acciones ha conseguido hasta ponerle un ultimátum a la Tierra!!! ¿Cinco, cien o quizás setenta, cuántos años de vida le estaremos asignando a nuestro planeta?

“Es necesario un nuevo paradigma basado en la sostenibilidad, lo que supone satisfacer todas las necesidades básicas de todas las personas, y controlar el consumo antes de que éste nos controle”. José Santamarta, director de World Watch.


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