Itziar Sagone

Granito de Arena

Hace una semana se presentó en el Teatro Nacional, el magnífico y a su vez escalofriante documental Granito de Arena de Pamela Yates.

Como muchos saben, el documental narra el conflicto armado, la violencia, la impunidad, el dolor y la enfermedad que causó esta guerra a nuestro pueblo, pero más allá de eso ahonda en  el cómo se iba armando el caso contra Efraín Ríos Montt a partir de que Almudena Bernabéu junto con Rigoberta Menchú presentan el caso ante la Audiencia Nacional de España.

El material inédito de la película Cuando las Montañas Tiemblan (de Pamela Yates), resulta ser fundamental para demostrar a la Audiencia que en Guatemala sí hubo genocidio y que los dirigentes de entonces tenían conocimiento de lo que realizaban sus tropas.

Más que hablar de la película me gustaría rescatar una serie de frases y cuestionamientos que el reparto plantea conforme se va desarrollando la historia. Estas frases son solo las que me impactaron y pude transcribir en el momento de su presentación. En la cinta, por supuesto, hay  mucho más que rescatar, las historias de las víctimas, la mentalidad de los victimarios, pero sobre todo el trabajo realizado por estas grandes mujeres que están haciendo mella en la historia nacional.

Y las frases son:

¿Cómo puede tomar conciencia cada uno de nosotros en el patrón de la historia?, pregunta en un momento dado del documental Pamela Yates.

La palabra que me viene a la mente es esperanza. Naomi  Roht-Arriaza, contacto guerrillero con los periodistas

Racismo, miedo, codicia por el poder… Estados Unidos sería responsable de crear la maquinaria que cometería las masacres. Kayte Doyle, archivista estadounidense.

¿Qué verdad quieres que te diga? Efraín Ríos Mont en la entrevista realizada por Pamela Yates

Un hombre pasa frente a la cámara, la narradora habla del miedo, el hombre mira hacia el suelo, sus hombros se contraen, no de frío sino de miedo.

¿Será que está vivo?, ¿será que nos hemos cruzado en una calle y no me reconoce?  Alejandra García, hija de Fernando García, desaparecido.

El claro en un bosque del altiplano que en media hora se llena de gente, de colores, de sonrisas, de silencios, de miedo.

Al finalizar la cinta el auditorio no podía dejar de aplaudir. Es duro recordar la historia pero más aún darse cuenta que no hemos salido de ella, que no podemos aún pasar la página, que queda mucho por hacer para poder sanar verdaderamente estas heridas, para que el pueblo de Guatemala deje de ser mancillado, explotado, deje de estar enfermo y triste. Para que el miedo deje de calar tan hondo.


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