Una manifestación (y no sé qué adjetivo utilizar para no herir sentimientos) en El Obelisco de la ciudad capital para pedir que el Real Madrid CF venga a Guatemala. Y más que nauseas me dio tristeza ver como mis compatriotas se reunían para realizar un acto, para mí, ridículo revelando la falta de identidad que tiene el guatemalteco. En ninguna parte del mundo vi cosa similar. Tal vez la gente en Asia o cualquier persona o aficionado de un club así se pueden emocionar porque un equipo del calibre del Madrid o del Barcelona llegue a su país. Pero de ahí a ¿hacer una manifestación televisada? Me parece fuera de lugar que en un país, cada día sus habitantes pierden más su identidad ante sus costumbres y las cosas propias de su país. Ya me había acostumbrado a leer comentarios en facebook apoyando a uno u otro equipo, o ver en los restaurantes capitalinos cómo la gente se reunía y perdía el control en cada partido y anotación del equipo de su preferencia. Señores, yo no estoy en contra de apoyar a un equipo o selección de nivel internacional, yo mismo disfruto ver los partidos del Barcelona, de Colo-Colo, de Brasil, de la Juve, del Puebla, etc. Pero llegar al extremo de ir al Obelisco a ser parte de tan ridículo evento, ¡jamás!
Analizando dicha conducta, que para mí ese día tocó fondo, me remonto al tiempo del descubrimiento, conquista y colonización. En ese entonces arribaron españoles con “espejitos” que intercambiaban por oro de la nueva tierra descubierta ya que era algo “nuevo” para los nativos. En ese tiempo no tenían la culpa quienes compraban los espejitos. Ahora bien, hoy, la culpa sí la tenemos nosotros que compramos espejitos que nos venden “inconscientemente”. La culpa radica en no tener identidad, en trabajar por tener una liga lo bastante competitiva y de alto nivel como para lograr que la gente tenga como ídolos a un Mario Rodríguez o Tránsito Montepeque sino más bien a un Messi y a un Ronaldo. Una liga con un plan integral donde estén involucrados federación, liga, equipos, afición, prensa y que ayude a que tengamos un nivel como en Sudamérica donde la gente ni loca apoya a un equipo que no sea de su país.
Ahora bien, la falta de identidad ¿en dónde radica? Radica en la cultura del país. Lamentablemente he visto que el guatemalteco tiene tan poco arraigadas sus costumbres, como por ejemplo: nunca vi a un argentino que viva en otro país y que pierda su acento o su “mate”. El guatemalteco aun sin vivir en otro país ya habla en catalán o lo escribe. Pierde el acento a la semana de vivir en otro país y se olvida de los frijolitos y los platanitos. Tal vez nuestros abuelos y bisabuelos sí eran chapines 100% pero nosotros cada vez estamos en la cultura de ir a vivir fuera de Guate, hablar otros idiomas o que nuestros gustos sean marcas extranjeras. Pero la verdadera culpa la tenemos nosotros que no generamos un ambiente de consumo por lo nacional y es porque lo nacional no es de calidad.
Una vez me preguntaron de un diario local: ¿usted es Barca o Real? Yo les conteste: ¡Yo soy rojo!









