Martín Rodríguez Pellecer

Gobierno 7/10

Álvaro Colom entrega el poder dentro de cuatro días. Gobernó el país, o mejor dicho, gobernó el Gobierno, el poder Ejecutivo, durante cuatro años. Después de doce de intentarlo.

Y la deuda que tendrá el país con él será la escasez de análisis con balance durante su mandato y en los próximos años.

Los periodistas, pero en especial los medios en Guatemala, somos nocivos a la hora de interpretar la realidad. Convertimos a la política en un teatro de buenos contra malos. Y la mayoría de medios tradicionales y de formadores de opinión conservadores tacharon a Colom del peor presidente de la democracia desde que fue candidato con posibilidades. Y no me parece que sea el peor, ni uno totalmente malo.

Colocó la lucha contra la pobreza extrema desde el Estado como máxima prioridad nacional. Que casi un millón de los guatemaltecos más pobres reciba una transferencia monetaria condicionada –aún sin transparencia ni institucionalización– a cambio de mandar a sus hijos a la escuela y al centro de salud es un avance, tomando en cuenta el nivel de egoísmo de las clases media y alta.

Hay gratuidad en la salud y la educación, aunque fracasó en la reforma profunda del fisco, con lo que tenemos salud y educación gratuitas y famélicas e incluso insostenibles. Y, parafraseando a Benedetti, en la política también la culpa es de uno cuando no enamora. Y el gobierno de Álvaro Colom no enamoró en absoluto para hacer reformas estructurales en la democracia. No hizo reformas financieras, ni económicas, ni políticas, ni agrarias, ni democráticas, ni pudo legar un partido socialdemócrata, democrático e institucional a lo interno.

Aunque debe recordarse que tampoco es que contara para gobernar con un Estado del nivel de Holanda. El Presidente gobierna con un presupuesto de apenas 10 por ciento de la economía, en medio de taras de décadas y presiones de grupos muy poderosos, legales, ilegales y en el limbo.

Apoyó a la CICIG, en segunda instancia escogió a Claudia Paz y Paz para el MP, acertó con Menocal para los últimos dos años en Gobernación, y logró detener la escalada de asesinatos –cosa que no logran El Salvador y Honduras. Hace falta darle más crédito por apoyarlo a sus escuderos más fieles, como el canciller Haroldo Rodas y el secretario Ronaldo Robles, los únicos que empezaron y terminaron su mandato y lo apoyaron para que no naufragara ante las crisis.

Logró evitar un golpe de Estado con el caso Rosenberg en un año de crisis financiera mundial y de catástrofes naturales. No lo hizo mal para los recursos con los que contaba, pero tampoco lo hizo lo bien que se requería para las circunstancias. Le doy 7 de 10.

(Publicado en elPeriódico el 10 de enero)


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