Sonia Pérez

De Rolex, investiduras y otras nimiedades

A partir de este sábado le tocar el turno al general retirado Otto Pérez Molina, asumir la presidencia de nuestro país por los próximos cuatro años.

Lo mejor que nos puede pasar como país, es que esa administración logre todo lo que se ha propuesto, sin importar  ya ni los políticos que lo llevaron a la presidencia ni su historial militar, que tendrá que dejar a un lado pues será presidente de toda Guatemala. Es urgente que todo lo prometido se cumpla, especialmente los seis meses de plazo que se autoimpusieron para acabar con la inseguridad. Pero sobre todo es importante que el poder ciudadano les haga cumplir lo prometido, con una buena fiscalización y control sobre los nuevos gobernantes.

Este será “el gobierno del cambio” y debe ser también el del “cambio” de actitud de la ciudadanía, para no permitirle al gobierno que llega hacer lo que le venga en gana, ni pagar las facturas de los favores políticos recibidos, como siempre ha sido. Habrá que fiscalizar comenzando con la capacidad y profesionalidad de los nuevos funcionarios asignados.

Esta administración iniciará también con una mancha en su haber al menos en percepción, la “polémica” formada por la llegada al país del presidente iraní Mahmoud Ahmadinejad, que me parece ridícula, absurda e irreal. Creer que su llegada es para que Guatemala en su asiento en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas le apoye es absurdo e incluso ingenuo pues en ese espacio Guatemala no podrá tomar decisiones por sí sola. Por otro lado no le corresponde a Guatemala persuadirle de cambiar su visión e intenciones de crear o tener conflictos en medio oriente, tal como querían los vecinos del norte. Lo que sí ha quedado claro es la molestia que les ha generado la sola noticia de su llegada.

El resultado de una posible llegada del presidente iraní, que al final hasta hoy no ha confirmado y todo parece que ante tal desaire mejor no viene, solamente creó especulación y críticas de los medios y un desgaste innecesario al nuevo gobierno, con dedicatoria especial al nuevo Ministro de Relaciones Exteriores.

Lo que debería indignarnos del comienzo de la administración Pérez es la forma tan “bulliciosa” además de cara y que pagarán nuestros impuestos, con la que se está preparando la investidura del nuevo presidente. No digamos los excesivos atuendos que portarán ese día, especialmente cuando un reloj Rolex como el que presumirá el nuevo presidente podría costear al menos media docena de salarios mínimos. Esa parafernalia simplemente es de mal gusto en un país tan pobre como el nuestro.

Deseo que el cambio sea para bien y que podamos transformar este país, en el que muchos guatemaltecos están perdiendo la esperanza, en un mejor país y que entendamos que nosotros, como sociedad, somos los únicos que podemos sacarlo adelante, toda vez estemos comprometidos con nuestra nación y con velar por ella.


Recomendados