Luis Mack

Nuestra expectativa para el 2012: La unidad nacional

Al final de un año difícil, es necesario hacer el recuento de los daños, para darnos cuenta qué cerca estuvimos del precipicio.

Primero, fue un año repleto de momentos de tensión por las pugnas de interés que llevaron a un mayor debilitamiento de la institucionalidad política, lo que nos lleva a la urgente necesidad de fortalecer y renovar la debilitada estructura institucional del país, a la que ningún gobierno ha puesto atención en esta etapa de transición interminable hacia la democracia.

Un segundo elemento fundamental que aparece claramente es la amenaza de los desastres naturales, debido a la creciente vulnerabilidad que Guatemala padece debido a su posición geográfica, haciendo inevitable que como sociedad, empecemos a preocuparnos por el medio ambiente y las formas de hacer compatible el desarrollo, sin aumentar nuestra vulnerabilidad a los desastres naturales.

Finalmente, la ingobernabilidad y la violencia se han vuelto aspectos cruciales a enfrentar. Y no se trata solo de aumentar, mejorar y proveer de mejores recursos a las fuerzas de seguridad, sino de atender las secuelas de la violencia: el sufrimiento de las víctimas que padecen directamente la violencia, pero también el de las familias y amigos que son impactados indirectamente. Esta última consecuencia es la oculta, la que nadie atiende, pero que carcome lentamente las bases de solidaridad de la sociedad, que se va acostumbrando poco a poco a la “ley de la selva”. Si no me toca directamente a mí, ¿qué me importa? Mi mamá le llamaba a este creciente mal, el síndrome del “ombliguismo”: la incapacidad de preocuparnos por lo que no nos afecta directamente.

El recuento de los daños podría continuar: como sociedad, hay tantos aspectos que hemos descuidado, que hacer la lista sería interminable. El reto para el 2012, por tanto, es iniciar el camino que nos lleve a la unidad, aquella que nunca ha existido. Por eso, para el gobierno entrante, llamarse “patriota” es superficial. ¿La patria de quién van a representar? ¿La patria de quién van a construir?  ¿Tendremos todos los guatemaltecos cabida en ese proyecto? Esa es la pregunta crucial.

Otto Pérez Molina y su equipo dicen que quieren pasar a la historia como el mejor Presidente y el gobierno que inició el camino de construir una patria verdadera, en donde todos los guatemaltecos tengan cabida, y no necesiten arriesgar sus vidas para ir a una tierra del norte, que pese a los rigores y peligros, sigue ofreciendo más posibilidades que la llamada “patria”.

Por el bien de Guatemala, ojalá los próximos años sean los de la construcción de la Guatemala que nunca ha existido, en donde todos los guatemaltecos tengan la posibilidad de construir sus sueños, y de tener las oportunidades y privilegios que desesperadamente todos buscamos en otros países.

No hay mayor tragedia que la sentirse como extranjero en la  propia “patria”. 


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