Bernardo López

Refritos y cantaletas en las Políticas Públicas

Hace dos meses atendía una entrevista para la revista Poder, sobre cuáles deberían ser las prioridades en materia de Políticas Públicas para la próxima administración gubernamental.

Esta fue publicada en la página 20 del volumen III, correspondiente a octubre de 2011. Cerrando el año y en plena coyuntura política de nuevo gobierno en puertas, creo conveniente trasladarla a este espacio y aportar a una reflexión que tenga conceptos claros y no estar cuidando formas que casi siempre confunden y no facilitan transmitir el mensaje. A continuación el texto de lo publicado:

 “Hay cinco áreas de política pública que deben ser trabajadas de manera estructural: Seguridad y justicia, empleo, vulnerabilidad ambiental, seguridad alimentaria, competitividad.

Todas las mediciones de opinión realizadas sobre los problemas sociales del país, además de las estadísticas y mediciones comparativas nos indican que la seguridad ciudadana es la principal tarea que deberá enfrentar el próximo gobierno, esto adosado al tema del sistema de justicia que no depende únicamente del ejecutivo pero que encuentra en este el detonante de acciones para salir de esta situación patética donde se ha llegado a tener un territorio ocupado por bandas y procónsules.

Cuando los sondeos cambian del ideario social a la concepción individual, el tema que surge como prioritario es el que trata de empleo y generación de ingreso, el entorno actual de crisis económica y financiera ha potenciado este tema y desde el entorno mundial nos veremos afectados en los próximos cuatro años por el rebote de la crisis y una fase de recuperación lenta y atípica, sin empleo ni crédito.

Para poder generar los empleos y la dinámica económica necesaria se deberá priorizar la actividad de Pymes, Cooperativas y pequeña economía campesina que tienen alta capacidad de generar empleo con una menor inversión.

Hay que diseñar los instrumentos de política, de manera que apoyen todas aquellas medidas de mitigación del cambio climático, pero especialmente acciones en materia de conservación y recuperación en su orden de suelos, agua y bosque. Esto se consigue por ejemplo; relacionando el otorgamiento de créditos o incentivos con el cumplimiento de requisitos previos por parte de los beneficiarios en materia de conservación de suelos, reforestación, etc.

La seguridad alimentaria, junto con la vulnerabilidad ambiental son los dos condicionantes negativos que pueden llegar a convertirnos en estado fallido, ya que revertir impactos si fuera posible se convierte en un tema generacional. Hay que entender la dimensión completa del concepto seguridad alimentaria y nutricional, así como el hecho de que este tema y el anterior son los que deberían llenar la discusión de desarrollo rural más allá de los adornos y distracciones que esa discusión lleva incorporados desde hace años.

Para concluir está el tema de la competitividad, la economía guatemalteca está coja, manca y tuerta en materia de competitividad y sin embargo sigue apostando a la apertura comercial y una esquizofrénica negociación de Tratados de Libre Comercio, sin lograr incluso administrar y aprovechar los que ya están negociados”.

Hasta acá el texto de la entrevista. Hay más de un tema en puerta para proseguir las reflexiones políticas de fin de año, y puede ser que un nuevo enfoque nos acerque más a la verdad o cuando menos a no darle más vueltas a lo que se debe y tiene que hacerse. 


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