En gran medida, debido a que las fuerzas políticas toman un breve descanso antes de iniciar nuevamente sus ruidosas y múltiples formas de llamar la atención –bloquear agendas legislativas, denunciar la ineficiencia del oponente, y en general, aprovechar cualquier coyuntura para “jalar agua” para su molino–, estrategia que seguro, volverán a usar con fuerza en el 2012.
Aprovecho, entonces, para pensar en esta calma que se parece a la que ocurre en el ojo del huracán, e intento vislumbrar las señales que está emitiendo el nuevo gobierno recientemente electo, para analizar como anteceden lo que nos espera en año nuevo.
Una primera cosa que me ha sorprendido es que, contrario a otros casos similares, el Presidente electo no ha perdido oportunidad para seguir enviando sus mensajes de que el cambio ya viene, intentando hacernos creer que realmente, una nueva etapa política está en la puerta de entrada. De hecho, por momentos parece que Otto Pérez continúa en una discreta campaña electoral.
El segundo aspecto relevante es el reclutamiento de una notable figura, como es el caso de Eduardo Stein, para facilitar las condiciones de transición entre el gobierno saliente y el entrante, lo cual nos habla de la seriedad con la que el nuevo gobierno está iniciando sus primeros pasos. En la misma línea, escuché con atención las declaraciones de la futura primera dama, Rosa Leal de Pérez, quien ha dicho que transformará la dependencia a su cargo –la Secretaría de Obras Sociales de la Esposa del Presidente, SOSEP–, para que sirva como instrumento para el combate a la pobreza que contempla el plan del Presidente electo, debido a que tiene tres años de estar analizando el funcionamiento de la SOSEP.
El último aspecto notable es que la mayor parte de los miembros del nuevo gabinete nombrado, tienen competencia profesional en los ministerios que van a dirigir, lo cual no garantiza por supuesto el desempeño, pero al menos, es un primer paso en la senda correcta; para ello, basta recordar a los ministros de lujo que tuvo el Presidente Colom, y lo poco o casi nada que lograron impulsar.
En síntesis, todavía es muy pronto para analizar las decisiones del Presidente electo, además de que la prudencia aconseja conceder el beneficio de la duda al nuevo gobierno, a manera de cortesía analítica, que es una práctica común en cualquier país civilizado.









