Míchel Andrade

Estadísticas

La semana pasada fueron presentadas públicamente tres encuestas realizadas por el INE, incluyendo la Encuesta Nacional de Empleo e Ingresos (ENEI), que se publica dos años seguidos, por primera vez en mucho tiempo.

Un diagnóstico realizado a finales de 2008, en el marco de uno de los proyectos de la agenda de cooperación del Tratado de Libre Comercio (DR –CAFTA), determinó que uno de los problemas de las estadísticas en Guatemala era justamente la falta de mediciones periódicas –para esa época se encontraban disponibles los datos de la ENCOVI 2006, realizada en 2004, y poco o nada se había hecho posteriormente. Este mismo diagnóstico, enfocado en la información sobre empleo, apuntó la falta de cumplimiento de los estándares internacionales de la Conferencia Internacional de Estadísticas del Trabajo (CIET), debilidades estructurales en el INE y una falta de voluntad política por encarar el problema.

Sin embargo, casi cuatro años después, el INE se encuentra en uno de sus momentos más altos como institución. Cabe preguntarse si una adecuada gestión del Ministerio de Economía –entidad de la cual depende jerárquicamente el INE–, consiguió abordar y superar todos estos problemas, o si la gestión se enfocó en hacer lo mejor posible con las herramientas existentes. Lo cierto es que debe apuntarse como un éxito el presentar información estadística oficial, en un país que no está acostumbrado a contar con ella.

Una vez que se cuenta con los números, ahora viene el reto más importante: empezar a utilizar la información disponible para diseñar políticas públicas que aporten soluciones a los problemas que aquejan al país. El nuevo gobierno debe considerar que el contar con este cúmulo de información constituye una ventaja comparativa sobre administraciones anteriores. El Gabinete ya formado no entra a ciegas sobre la realidad del país. De la habilidad de los nuevos ministros de las carteras de Economía, Trabajo, Finanzas, Agricultura y Educación – y ciertamente de sus equipos–, depende el transformar la información en herramientas eficaces.

El Ministro de Economía debe darle continuidad a este esfuerzo y fortalecerlo, que es vital, por ejemplo, para fortalecer el Programa Nacional de Competitividad. Debe entenderse que la estadística no es el simple capricho de los académicos de contar con cifras y porcentajes que justifiquen sus ideas. Las estadísticas representan una radiografía de Guatemala, ya que caracterizan a la población, ubican las fuentes de la inequidad y reflejan la pobreza. De la misma forma, para la sociedad civil, la estadística representa una herramienta única para la fiscalización de la gestión de las instituciones públicas. Para los centros de de pensamiento y universidades, la estadística debe constituir la materia prima de su producción, que no puede ser reemplazada por estudios de opinión pública, por importantes que estos sean.

El financiamiento de la cooperación internacional ha sido vital para este logro.  Le queda al Estado el asumir su propio papel para usar las estadísticas para la gestión pública, y conseguir que el financiamiento de esta área estratégica del Estado, sea asumido plenamente por el presupuesto nacional.  El INE debe dar la más amplia difusión posible a las encuestas y a partir de ellas debe fomentarse el debate sobre cómo abordar la realidad. Usted y yo, estimado lector, debemos asumir la tarea de acceder a esta información y utilizarla.


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