Sonia Pérez

Susana, incansable

Hace un par de noches estuve viendo la serie de televisión Mujeres Asesinas y quedé tan impresionada con el capítulo “Azucena Vengadora”, que cuenta la historia de una joven de 18 años que es vendida por su padre a un amigo 33 años mayor que ella.

La vida de la joven pasa entre encierros, golpes, violaciones, abusos y más abusos, hasta que se colma de ellos y decide ponerle fin al maltrato asesinando a su marido violento y a su padre por haberla vendido. Lo que más me impacto fue el final que anuncia que el caso es real y que la mujer pasó 11 años en prisión pagando los crímenes.

Esa forma de trata de personas me hizo recordar a Susana Trimarco de Verón, argentina y activista contra la trata de personas que estuvo recientemente en el país gracias a ONU Mujeres y Unicef.

Susana ha rescatado a más de 100 jóvenes en Argentina, en la provincia de Tucuman, víctimas de este flagelo. La historia de cómo tomó conciencia del problema es impensable y sin duda para ella  dolorosa.

A Susana, cómo diría Joaquín Sabina, “le robaron el mes de abril”, hace ya diez años, cuando su hija Marita Verón fue secuestrada y desde entonces desaparecida por una red de trata de personas. “Las últimas palabras que me dijo fueron ‘regreso pronto, no te preocupes’ te quiero’” dice.

Marita había salido ese día a hacerse exámenes a un clínica de su pueblo natal,  su pequeña hija se había quedado al cuidado de su abuela. Las horas pasaban y nada se sabía del paradero de Marita. Susana y su marido tuvieron que esperar 72 horas para que por fin la Policía les hiciera caso sobre su desaparición. Pero ya era tarde.

Susana la buscó por todas partes, empezó por hospitales hasta que se cansó y tras recibir información de posibles nexos de traficantes de personas con la desaparición de su hija, empezó a recorrer el mundo de la droga, el delito y la prostitución buscando saber qué pasó con Marita.

Su desesperación, lógica de un vientre materno, llegó a tanto que incluso fingió ser una proxeneta para incrustarse en ese mundo del delito, lo que casi le cuesta la vida.

Han pasado ya 10 años desde que Marita salió de su casa ese 3 de abril de 2002. Susana cuenta que en tan solo una ocasión estuvo a punto de encontrarla, fue un día en el que cree que Marita escapó de sus captores. “La encontró la policía y la devolvió a sus captores, por eso siempre digo que el Estado me debe a mi hija” reclama Susana.

El corazón de Susana aún tiene esperanzas “sé que está viva” me dijo. A pesar de que han pasado ya casi 10 años cree que la verá algún día, de nuevo. Mientras tanto, sigue su lucha por rescatar a otras en igual situación, espero que la vida le resarza igual por ese trabajo.

En Guatemala, la Secretaría contra la violencia sexual, explotación y trata de personas de la Vicepresidencia dice que hay al menos 123 casos en el Ministerio Público y 92 en la Policía bajo investigación de trata de personas, pero solo 20 sentencias.

Este es uno de los temas urgentes que el próximo gobierno debe mejorar. Las acciones tomadas hasta ahora no han sido suficientes para atacar en forma íntegra el problema. Una prioridad será la de dotar de recursos a los programas para evitar que las personas caigan en estas redes.

Este delito se ensaña contra de aquellas personas que son más vulnerables, las niñas y niños, las mujeres, los ancianos, incluso hay historias de hombres que han sido víctimas de trata. No distingue edad o género y hace su nido en la impunidad.


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