Luis Mack

La lógica del “menos malo”

Los ecos de las elecciones 2011 ya empiezan a disolverse, pero la sensación de impotencia y desosiego difícilmente podrán borrarse.

Dentro de pocos meses, la dinámica del poder seguro nos hará recordar con amargura lo que ocurrió el 6 de noviembre: la idea que quizá el candidato por el que votamos en contra, hubiera sido el “menos malo”.

Cuando uno analiza la forma en que desde 1990 se han desarrollado las campañas proselitistas, podemos ver varios elementos centrales que configuran la mitología política de nuestro sistema electoral:

  1. Se polariza la campaña electoral entre dos contendientes que acaparan la atención, porque cada uno le atribuye al otro ser la “encarnación” del mal: resultado, los demás candidatos pasan a un segundo plano. (Efecto “concentración del voto”).
  2. Las elecciones 2011 demostraron esa lógica al desaparecer la confrontación Otto Pérez – Sandra de Colom, lo cual favoreció grandemente a los partidos más pequeños. (Efecto “dispersión del voto”).
  3. Los principales foros del país, como el de la Asociación de Gerentes de Guatemala, así como las encuestas de opinión, contribuyen a focalizar la pelea entre los principales contendientes. (Efecto “voto útil”).

La suma de estos razonamientos contribuye a formar el efecto del “menos malo”.

En las elecciones 2011, la hipótesis es que Otto Pérez obtuvo la victoria debido a que el ciudadano identificó en Manuel Baldizón una amenaza mayor, lo que obligó a desmovilizar al sector desencantado con las elecciones –el voto nulo, blanco y el abstencionista. Como consecuencia, disminuyó el voto nulo y en blanco de 12% a 4%, la participación en segunda vuelta registró un record histórico, especialmente, en los distritos electorales más importantes y en las grandes ciudades, que fueron clave para la victoria de Otto Pérez.

Los siguientes cuadros nos muestran, por tanto, como operó la lógica de “el menos malo”:

 

Principales victorias territoriales del PP – Segunda vuelta 2011

Departamento

% votos

% Participación

Cabecera Departamental

% votos

% Participación

Guatemala

65.99

69.39

Distrito Central

77.99

58.91

Sacatepéquez

62.52

66.70

Antigua Gua.

74

68.25

Baja Verapaz

61.11

61.00

Salamá

70.96

66.73

Huehuetenango

47.49

51.59

Huehuetenango

70.40

64.10

Quetzaltenango

55.48

54.40

Quetzaltenango

69.73

61.16

Chimaltenango

53.43

65.03

Chimaltenango

64.29

66.27

San Marcos

43.85

56.20

San Marcos

61.70

63.66

Alta Verapaz

40.67

69.27

Cobán

58.17

66.32

Fuente: Elaboración propia con datos preliminares del TSE.

Diferencial de votos entre PP y Lider

Lugar

PP

LIDER

Diferencial

% Participación

Nacional

2,300,874

1,980,819

320,028

60.82

Guatemala

411,433

212,059

199,374

69.39

Sacatepéquez

67,176

40,271

26,905

66.7

Quetzaltenango

122,189

98,039

24,150

54.4

Baja Verapaz

48,670

30,968

17,702

61

Jutiapa

79,798

64,492

15,306

54.88

Chimaltenango

92,189

80,360

11,829

65.03

Chiquimula

59,730

54,351

5,379

57.86

El Progreso

33,153

28,194

4,959

61.04

Jalapa

47,478

44,674

2,804

64.73

Zacapa

42,436

41,160

1,276

60.88

Total

821,640

526,189

309,684

Fuente: Elaboración propia con datos preliminares del TSE

La principal ventaja electoral de Otto Pérez se obtuvo en los grandes centros urbanos y cabeceras departamentales, como la ciudad capital, Quetzaltenango y Antigua, y justo en estos lugares, las cifras de participación fueron en promedio, más altas que las del resto del país.

¿Qué es lo bueno de este fenómeno? Que la ciudadanía está más consciente de sus derechos, y los ejerce, aunque esto no lleve todavía a un cambio real.

¿Qué es lo malo?

Que una vez más, se formó una mayoría artificial que le dará una falsa sensación de triunfalismo al pírrico ganador, Otto Pérez.

Que con la lógica del “menos malo”, dentro de cuatro años aparecerá otro candidato tan malo, que hará parecer a Manuel Baldizón un inocente escolar de pre-primaria, lo que probablemente lo llevará a la Presidencia.

“Tropezamos de nuevo y con la misma piedra” podría ser el título para describir la campaña electoral 2011.


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