María Isabel Carrascosa Coll

Patrimonios culturales

Desde hace una semana empezó el ritual de todos los años, mi abuela empieza a pedir que alguien la lleve al Mercado, luego nos pone a cortar verduras y embutidos.

El día antes prepara el caldillo, y el primero de noviembre todos nos levantamos temprano a preparar todo lo necesario para el fiambre.

No tengo en mi memoria un primero de noviembre sin fiambre y ayote de almuerzo. Es un día tan importante como el Noche Buena y Navidad. Es una tradición guatemalteca que les explico a todos mis amigos extranjeros y que trato de compartir con ellos.

Antes se escuchaba a los mañosos decir que no comían otro fiambre que no fuera el de su casa. En todas las familias había un valiente que se atreviera a tan difícil faena: la abuela, la tía, la madrina, etc. Ahora es común ver que los comercios vendan el fiambre, desde la semana pasada se veían los anuncios en supermercados, restaurantes y también familias que vendían bandejas de fiambre.  

Los niños típicamente no comen fiambre, mi abuela ayer por la mañana preguntaba que si todos los niños iban a llegar con “hamburguesa puesta”. Sin embargo, con el pasar del tiempo muchos niños aprenden a comerlo y lo esperan cada primero de noviembre.

No creo que ninguna receta de cocina guatemalteca sea fácil, de hecho me atrevo a decir que es una cocina que requiere tiempo, paciencia y trabajo. El fiambre no es una simple ensaladita, es toda una ciencia. Por lo que mantener esta tradición es un tanto difícil.

Sin embargo, las mantenemos. En el caso del fiambre me parece excelente que se encuentren tantas recetas en los periódicos, que en los programas de televisión enseñen a prepararlo y que en las familias se haga o por qué no, se compre. De hecho si usted hace una búsqueda en google de la palabra fiambre le aparecerá una explicación en Wikipedia y la receta detallada en Wikilibros, una infinidad de fotos y no hacen falta los blogs en donde se comenta sobre los fiambres.

El fiambre me atrevo a decir es un patrimonio cultural guatemalteco, que no necesita ser calificado como tal en un acto estatal. Muchas veces creemos que esta calificación la otorga el gobierno, más creo que somos nosotros los guatemaltecos que al celebrar y compartir nuestras costumbres lo convertimos en patrimonio.

Las nuevas tecnologías son una herramienta muy útil para mantener costumbres y crear patrimonios culturales. Qué mejor que si su abuelita tiene una estupenda receta la comparta con el mundo o bien si quiere que todos veamos lo lindo que se miraba su fiambre nos lo comparta subiéndolo al Internet y liberando los derechos de autor para que todos lo podamos reproducir. Así es como se mantienen los patrimonios culturales.   


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