Eran dos, un hombre y una mujer, me somataron fuertemente la ventana del auto y empezaron a gritarme, me gritaron tanto que a la mujer hasta el chicle se le cayó.
En un artículo pasado traté de explicar el término de “neutralidad”, el cual implica entender a la tecnología como una herramienta y no atribuir a ella los delitos. Los cuchillos no son malos, son delincuentes quienes los utilizan para matar; igualmente, los celulares no son malos, son delincuentes quienes los utilizan para delinquir o quienes delinquen por ellos.
Sin embargo, en ese artículo no mencioné que esta iniciativa pretende crear registros privados con datos públicos. Cada operadora deberá formar un registro en el cual los usuarios aportemos los datos del aparato y del chip, así como nuestro nombre, número de cédula o DPI y nuestra dirección. Pero eso no es todo, además pretenden que presentemos una factura de luz, agua o teléfono. Aún más peligroso, esta ley obligaría a los usuarios a dejar su huella dactilar en los registros de estas operadoras.
En la exposición de motivos de la iniciativa se explica que es necesario que los registros se hagan de forma personal, ya que el fracaso de una ley muy parecida (RENAUT) en México fue debido a que no fue un trámite personal. En el mismo documento se afirma que un plazo de seis meses es más que suficiente, sin embargo, ni el RENAP ha logrado brindar DPI a todas las personas en Guatemala y el Congreso constantemente renueva la vigencia de la Cédula de Vecindad. Calcule, 18 millones de celulares registrados en 6 meses.
La propuesta “claramente” establece que estos datos serían confidenciales y que de incumplir con esta norma, el responsable sería sancionado conforme lo establecido en la Ley de Acceso a la Información Pública. Las penas por cometer ese delito no serían mayores de 8 años de cárcel y 100 mil quetzales de multa. Imagínese que alguien “hackeara” esa información de alguna de las operadoras, tremendo botín el que se llevaría.
Creo que esta iniciativa hay que pensarla y repensarla. Considero que los ciudadanos debemos cuidar nuestra privacidad y no olvidar que este tipo de medida puede que nos revierta porque no van a la raíz de los problemas sino que son remedios que no garantizan nada. Entre remedio y remedio, nuestras garantías como ciudadanos se van desvaneciendo.









