Renzo Rosal

Las galas del oportunismo

El oportunismo y la política están íntimamente vinculados. Para unos, estos conceptos son sinónimos, otros consideran que el oportunismo es una expresión de la política perversa, que deconstruye el ser político auténtico.

De cualquier forma, es la práctica en pos del poder lo que alienta este tipo de manifestaciones que ganan terreno en forma creciente.

Ahora que estamos en la parte álgida del proceso electoral, aparecen por todos lados personas, sectores e instituciones que haciendo gala del pragmatismo llevado al extremo, deciden pactar con cualquiera de las dos opciones. Lejos han quedado los objetivos de constituir proyectos propios, de elaborar propuestas de mediano y largo aliento, de analizar las coincidencias en temas de fondo. Todo eso es puro rollo, que no lleva a nada concreto. Ahora, el referente básico es alcanzar los objetivos no importa a través de qué medios. Ello incluye hacer pactos hasta con lo indeseable, hasta con quien en otros momentos se hayan tenido aparentes diferencias sustanciales.

Ahora todo es relativo, hasta las causas profundas. El oportunismo aparece con fuerza como expresión de un relativismo sin límites, que abarca toda manifestación humana. Estamos a punto de hacer de lo relativo un referente ideológico.

En el orden social, termina aplicando la lógica del acordeón. En momentos, cuando las condiciones así lo permiten, las tensiones afloran, los puntos de convergencia casi desaparecen; el instrumento se estira hasta el límite. En otros instantes, que cada vez con más intensos, las diferencias se dejan de lado, aparecen los objetivos convergentes y el acordeón se encoge hasta casi unir los puntos anteriormente distantes. Al final, lo que interesa es que la melodía suene con cierta armonía, afinación y sentido de cuerpo.

Durante el gobierno que sale, sectores considerados como progresistas e incluso antiestablisment se aliaron con actores dispares, fincaron especiales cuotas de poder y “a gobernar se ha dicho”. Eso no es nuevo, pero ahora aparece con signos renovados y mayor intensidad. En el gobierno que asuma en enero 2012 aparecerán otros actores que desde ahora desfilan abrazándose y compartiendo un mismo objetivo: aprovechar las circunstancias,  momentos y oportunidades, que no suelen presentarse muchas veces en la vida.  Todo lo demás, es materia de descarte.


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