Algunos plantean propuestas específicas y otros hablan de reformas integrales. En cualquier caso, mientras esas reiteradas propuestas no pasan de los enunciados básicos, los partidos ya se apropiaron de la idea. El reciente acuerdo establecido entre la UNE-GANA, UCN, Lider y PAN indica que una de las prioridades que esas bancadas impulsarán en la nueva legislatura 2012 será precisamente las reformas a la LEPP. Claro, los partidos ni lerdos ni perezosos están interesados en esa reforma, aunque en sentido contrario a lo deseable.
Mientras algunos exigimos más sanciones, mayor desarrollo en lo relativo al financiamiento electoral, más requisitos para constituir un partido, elecciones uninominales, más dientes para el TSE, separación de la normativa electoral de la propia de los partidos, entre otros temas; los partidos están interesados en un tipo de reforma más laxa, más abierta hacia el financiamiento privado sin límites, menor poder el TSE; en fin, una reforma que solo sirva para profundizar la privatización de la política y para ceder el poco espacio que queda a favor de los actores e intereses oscuros. La propuesta a la ley electoral les queda en bandeja de oro. Lo observado en este proceso indica con claridad que la dinámica del poder real está por encima de cualquier ley y de todo organismo electoral. Violentar las normas es la regla básica.
No basta con indicar que la normativa política debe reforzarse. Lo importante está en indicar qué tipo de reformas se necesita. Está claro que la presión no vendrá de los propios partidos. Una reforma electoral pensada y acordada solo entre los partidos sería como poner a Drácula a cuidar el banco de sangre. La deseable modificación solo podrá ser impulsada desde fuera del Congreso, a través de los acuerdos mínimos que puedan establecerse desde organizaciones sociales, las misiones de observación electoral, las universidades y los centros de investigación. El margen de maniobra es limitado, como también lo son los tiempos políticos. El 2012 será clave y cuesta arriba, pero es lo que hay. Aprovechar los pequeños espacios es el desafío. De lo contrario, aplicará la canción de Juan Luis Guerra y frase utilizada en el argot del béisbol: “apaga y vámonos”.









