Sonia Pérez

Una tras otra

La broma era sobre el cansancio que provoca, en general, la actividad periodística, especialmente en un país como Guatemala, donde día a día suceden muchísimas cosas.

Incluso, surgió la idea de promocionar el país como un lugar, en donde —además de turismo— puede hacerse periodismo a un nivel de riesgo, casi como en una zona de guerra, y la broma era más una queja que algo que nos hiciera reír.

Luego de hablar empezamos a hacer un  recuento de lo que esa semana nos había dado. Primero fue la captura y el conocimiento de que un candidato a alcalde por Partido Libertad Democrática Renovadora (Líder), Luis Fernando Marroquín de 34 años, había supuestamente participado de la planificación del asesinato de dos de sus contrincantes, poniéndole un toque bizarro a las elecciones, como si no fuera suficiente con la violencia que ya hay en el país.

No habíamos salido de ese shock que provocó tal “maniobra” del candidato para asegurar su puesto, cuando el guardaespaldas de la hija de Otto Pérez Molina, con toda la prepotencia de alguien armado frente a otro sin arma, le disparó a un policía Municipal de Tránsito. No fue sino casi una semana después que el aprendiz de asesino se entregó a las autoridades. La noticia solo duró un par de días, pues luego de esto otra noticia vino a robarle cámara. Ya nada se supo del PMT, habrá que conocer las consecuencias de las heridas que le provocó el guarura, que ahora alega que lo hizo en estado de emoción violenta.

Luego de esa noticia corrió como pólvora la caída del helicóptero donde viajaba Mauricio Urruela, vicepresidenciable de Unión del Cambio Nacionalista (UCN). Las primeras noticias fueron que había muerto, algunos medios se apresuraron a publicar su deceso. Sin embargo, una noticia casi milagrosa llegó a los oídos de todos: Urruela había sobrevivido. La noticia de su accidente duró solo 11 horas, porque después llegó el asesinato de Facundo Cabral.

La fatal muerte de Facundo ha despertado una gran gama de reacciones, acciones sobre el tema. Incluso, varios medios internacionales han iniciado campañas contra nuestro país. Desde hace varios días he visto medios de México, El Salvador, Argentina haciendo gran alarde de la violencia que vive nuestro país, como que en ellos fuera un paraíso vivir. Pero más que preocupación parece una campaña contra Guatemala. Y me molesta, no porque no sea cierto que a nadie le es ajena la violencia que vivimos, sino porque me parece irrespetuoso con las víctimas de esa violencia, como comúnmente se dice “jalar agua para su molino” y quererse aprovechar de esa violencia.

El periodismo nos permite tener acceso de primera mano a la información sobre cualquier caso. Incluso, muchas veces, para sentirnos parte del él, a sufrir con las mismas víctimas. 

Hay cosas de mi país que no me gustan, pero soy guatemalteca y tengo el derecho de expresarlo. Sobre todo, porque sé que hay mucha gente en este país que día a día sale a la calle a luchar por llevarle el pan a su familia, por hacer una carrera, por ser buen estudiante. ¿Por qué además de hablar de la violencia de este país, no ven también que en nada contribuyen con los y las guatemaltecas con sus críticas no constructivas?

Defendamos lo que somos, cambiemos lo que no nos gusta, este es nuestro país.


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