Hay tres elementos que ayudan a estudiar y analizar la situación de la juventud en Guatemala. 1) Las generaciones actúan de acuerdo a su contexto y su acervo cultural y político; 2) los jóvenes no son sujetos estáticos sino configurados históricamente; 3) la juventud es un cuerpo heterogéneo. Existe una diversidad étnica, social, económica, preferencia sexual, política, de género, geográfica, etcétera.
Estos elementos confirman que la participación política de la juventud es compleja y se desarrolla, en la actualidad, en un ambiente donde prima la apatía, esta que se alimenta y nutre de las constantes críticas hacia lo público, estatal e institucional. Famoso círculo vicioso anti-público que invisibiliza la acción colectiva, obstaculizando las vías de participación política de la juventud en las organizaciones políticas. Lo público está relacionado con todo el andamiaje institucional del Estado-Democrático, entre ellos, están los partidos políticos. Es imposible negar que algunos políticos contribuyan permanentemente con sus acciones al descrédito y la pérdida de legitimidad en las instituciones públicas.
El Estado, las instituciones políticas, las organizaciones sociales y las diferentes expresiones organizadas en el país comparten la responsabilidad de estimular la participación de la juventud, sea política, cultural, deportiva, y de cualquier otra índole. La participación juvenil en los partidos, se ha caracterizado por ser instrumentalizada en las estructuras partidarias, sobre todo en época electoral. Los partidos cooptan una masa de “robots”, con energías, vitalidad, fuerzas y empeño, que utiliza para colocar vallas, hacer pintas, movilizar cuadros partidarios y actividades logísticas que se alejan por completo de la toma de decisiones y el poder en la estructura partidaria.
Aunque el panorama pinte desolador, poco optimista, con muchos y grandes desafíos, sobre todo en los procesos de formación política e ideológica en las organizaciones políticas. Hay que resaltar esfuerzos significativos de las juventudes partidarias por transformar esta lógica de relación e interacción. Desde luego, los cambios son progresivos y en función de ellos están trabajando en las secretarias de juventud de muchos partidos, la comisión de juventud del Foro Permanente de Partidos Políticos, y otros espacios de actividad partidaria y multipartidaria. La esperanza está depositada en los jóvenes conscientes de la responsabilidad como sujetos históricos, que queremos un mundo más justo, humano y solidario. Por ello propongo transformar la frase indicada al inicio por: ¡Se busca patojo chispudo con bicicleta, libros, ideas, sueños y deseos!
Por José Carlos Sanabria, politólogo y miembro de ASIES.









