Sin embargo, no es de extrañar, ya que los partidos no son más que maquinarias electorales con muy bajos niveles de institucionalidad.
Según el documento “Un Marco para la Institucionalización de los Partidos Políticos de Guatemala” (NIMD/Asíes. Guatemala, 2006), el proyecto político o programa partidario de un partido político se construye a partir de su declaración de principios, fundamentos ideológicos, postulados económicos, políticos, sociales y culturales que se propone realizar. Asimismo, implica la visión de lo que el partido propone realizar en el Estado y la sociedad entre los próximos 25-40 años.
Durante los momentos no electorales, el proyecto político no tiene que estar necesariamente concluido en todas sus facetas. Lo importante es que exista un proceso de construcción colectiva, caracterizado por la existencia de una comisión ideológico-programática o un equipo de similar naturaleza, enfocado en definir la naturaleza intrínseca de la organización, en precisar su razón de ser y por consiguiente en individualizar sus propuestas, que será lo que en definitiva la hace diferente de todas las demás.
Durante los procesos electorales, el énfasis en cambio se pone en la elaboración de la plataforma programática o programa de gobierno. Esta abarca los grandes lineamientos de las políticas y programas que cada partido somete a la consideración del electorado para el próximo período de gobierno. Este programa electoral debe indicar prioridades, tiempos de ejecución y en lo posible el monto y origen de los recursos con los que el partido se propone realizar sus políticas y programas
Las y los ciudadanos queremos saber que van a hacer los partidos para resolver los graves problemas de la desnutrición infantil, del narcotráfico, de la inseguridad. Queremos saber cuál será su política fiscal, medioambiental, de juventud.
Cuando se les ha cuestionado al respecto de estos temas y otros, las respuestas han sido las mismas que hemos escuchado en los últimos años y que no van más allá de simples promesas. Pero nadie dice la estrategia, es decir, el cómo y con qué recursos van a solucionar las grandes dificultades de nuestra nación. Las canciones, las vallas y demás propaganda electoral refleja que no hay nada más de fondo, que los partidos no tienen nada que ofrecer porque su único afán es llegar al poder y hacer del Estado su botín. Esa es la realidad de nuestros partidos. Triste, pero cierto. En otros países, la población se ha levantado, ha manifestado, ha dicho basta. ¿Qué vamos a hacer nosotros?









