Si algo ofende, molesta y decepciona, es la falta de creatividad de los partidos políticos, quienes desde lo nacional a lo local no se innovan en la forma de promocionarse y captar el voto.
Pintar, embadurnar y literalmente cubrir todo el escenario de paisaje nacional, no es algo nuevo. Siempre es más de lo mismo.
Esta forma de hacer política no sólo viola la ley y el reglamento electoral, sino que además es una fuente de contaminación audiovisual. Está prohibido pintar las piedras, los árboles, los puentes, las carreteras, los postes, los paredones y todos los bienes públicos, que son elementos esenciales de las unidades de paisaje.
¿Les importa a “nuestros políticos” el entorno natural? No. A ellos lo único que les interesa es llegar y hacerse del poder. Ganar a cualquier costo. No importa si violando la ley, si incumpliendo con normas nacionales e internacionales en materia de impacto ambiental. Es perverso, pero real.
La campaña electoral guatemalteca es un elemento contaminante, altamente impactante, invasivo y destructivo. No sólo son las pintas color arcoíris, una encima de otra. La campaña para ser popular, trae consigo el ruido de las bocinas y el estribillo de las canciones a todo volumen. Los mítines electoreros dejan enormes cantidades de residuos sólidos, como plástico y papel. Pasado el evento electoral ¿Quién paga, limpia y compone lo dañando? ¡Qué pague el pueblo!
Para sentar precedente jurídico, presenté al Tribunal Supremo Electoral (TSE) una petición constitucional, para que se requiera a los partidos políticos un Estudio de Evaluación de Impacto Ambiental, por la campaña electoral que desarrollarán, con base en el artículo 8 de la Ley de Protección y Mejoramiento del Medio Ambiente (Decreto 68-86).
El TSE se tomó dos meses para decirme que si bien la actividad impacta y contamina, no es ámbito de su competencia. Que el MARN debe requerirlo. Este argumento me da vía libre, para recurrir a un amparo, en defensa del derecho humano a un ambiente sano, por el daño ambiental que esta actividad electoral producirá.
Lección dolorosa, es ver el nivel de impunidad ambiental con que esta campaña se está desenvolviendo. Si eso es ahora que son candidatos, qué será de nosotros, los ciudadanos, cuando ellos estén en el poder. “Justicia para la naturaleza”.









