Pablo Melgar

Guatemala al Mundial Sub-20

Inicialmente, el tema que iba a tocar hoy era distinto al que me referiré. Me uno a la alegría inmensa que le da esta selección juvenil de futbol a todo un país sediento de triunfos. Como dicen muchos, ahora cualquier chapín podrán morir tranquilo, porque ya van a ver a Guatemala en un mundial. Sin tanta cosa, ni rodeos ni vueltas, esta selección Sub-20 es la mejor selección juvenil que ha tenido este país.

Tal vez no serán los mejores individualmente, pero demostraron lo que es jugar como un grupo unido, entregarse al máximo y derrotar a un grande de la categoría. Que no empiecen las comparaciones inútiles que no nos llevan a nada. Que no salte tampoco el que vive del pasado diciendo que antes el futbol era mejor. Hoy vamos a un mundial y esta selección pasa a la historia.

Ahora llamo a la reflexión. Mientras miraba este histórico evento en mi cuarto de hotel pensé: “Nunca faltará el desubicado, el ignorante y el iluso que pedirá que estos patojos jueguen la eliminatoria al mundial mayor que empieza ya en este 2011”. Señores, denle el proceso que tan merecido tienen estos niños. Capacítenlos, guíenlos, a los que tengan madera sáquenlos del país a jugar en el extranjero, en otras latitudes y que aprendan. Para que regresen al país, a una selección mayor, ya con mucha más experiencia que la que tuvimos muchos jugadores que pasamos por la selección. No los quemen ni los ilusionen, por favor. Que vayan pasando etapas y no pretendan que estos héroes juveniles nos van a llevar a Brasil 2014.

Hay mucha madera, habilidad, determinación en este grupo de jugadores, pero hoy por hoy no son ni los mejores ni serán los peores en el mundo. Son un grupo de jugadores que nos dan esta gran alegría. Si las autoridades y todos los que rodeamos al futbol los guiamos de buena manera, podrán conseguir cosas fenomenales. Ya dieron un gran paso, solo queda en nosotros no empujarlos a dar algo que, hoy por hoy, por su edad, no pueden dar.

Felicidades Sub-20, felicidades Guatemala. Cumplimos una meta, una ilusión. Gócenla, pero ante todo seamos precavidos en lo que le exigiremos a estos héroes. Aprendieron a caminar, no les exijamos a correr antes de cuenta.


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