María Isabel Carrascosa Coll

Una ciudad para vivirla, imaginarla y compartirla

Con las elecciones generales a un par de meses, el tema de los candidatos presidenciales se convierte en el centro de conversación en los cafés, en las comidas familiares y en los medios de comunicación.

La plática tiende a ser en un tono de intranquilidad, otras veces de desesperación y, como buenos chapines, muchas veces en dejo de burla. A pesar de la importancia que tienen las elecciones presidenciales, las municipales son, en muchos casos, más importantes. El gobierno local tiene mucho más impacto en el día a día que el central, lo que nos hace a cuestionar quiénes son los candidatos a alcalde y cuáles son sus planes de trabajo.

Pareciera que en nuestro país las propuestas de los candidatos a alcalde son un copia carbón de las hechas por los aspirantes presidenciales, y que las funciones de uno y las del otro vienen a ser las mismas. Sin embargo, como votantes deberíamos ser quienes establecemos la agenda de las municipalidades; deberíamos saber qué tipo de ciudad queremos y de ahí manifestar a los candidatos nuestras prioridades.

Si es válida la frase “un deportista más, un delincuente menos” también es verdadera la frase “un espacio público más, una zona marginal menos”. La pregunta es cómo son los espacios públicos hoy y cómo queremos que sean en el futuro.

A pesar de los cuestionamientos al programa Pasos y Pedales, creo que pocos citadinos pueden negar la gran afluencia que se observa los días domingos en este espacio. Para quien no lo frecuenta puede ser desconcertante, ya que hay que estar muy alerta de dónde va caminado puesto que, de lo contrario, puede tropezarse con un perro, un carruaje de bebé, un patinador, un ciclista o un corredor.

Concurre a este programa todo tipo de ciudadano, sin importar la zona en que vive, haciendo evidente la necesidad de que en cada barrio re requiere que exista un espacio público en donde compartir en familia los domingos. Sin embargo, muchas de estas personas tienen que utilizar el automóvil o un medio de transporte público para llegar a este espacio, cuando podríamos apostar a que en cada barrio existan áreas y movilizarse fuera una alternativa pero no una necesidad. Ahora, ¿qué se puede hacer cuando los barrios no fueron diseñados para que existiera un parque?

Este problema lo tienen otras ciudades del mundo. En el concurso promovido por la empresa Philips denominado Livable Cities, uno de los proyectos ganadores presenta una solución eficiente a este problema: la Plaza Móvil. “El diseñador argentino Manuel Rapoport propone crear un grupo de instalaciones portátiles para establecer espacios públicos efímeros en calles poco utilizadas por automóviles durante los fines de semana y días feriados. Así, se trasladaría dentro de una camioneta un mobiliario con juegos, espacios de descanso, plantas y decoración y se cerrarían calles que se convertirían en plaza por un día”.

Imagínese una Ciudad de Guatemala en la que en cada barrio los domingos la calle olvidada, la menos transitada, se convirtiera en una calle viva. Una historia de Cenicienta, posible siempre que nosotros, como ciudadanos, lo imaginemos así y lo incluyamos en la agenda municipal.


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