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Nelly Monzón, 23, originaria de San Antonio Huista, Huehuetenango. Una de las cosas que mas la enorgullecen es poder ser un referente de confianza para otras mujeres que han necesitado ayuda. María Pineda

«No queremos trabajar solo el 8 de marzo»

María Pineda

Cuando inició la escuela, muchos cuestionaron a su padre porque «las mujeres estaban solo para que se casaran, tuvieran hijos e hicieran trabajos del hogar», cuenta Nelly Monzón, originaria de San Antonio Huista, Huehuetenango.

Motivada por su padre, Nelly se convirtió en una de las mejores estudiantes de su escuela. Se describe como una persona curiosa, ha ganado premios literarios a nivel internacional y es una mujer destacada dentro de su comunidad. Actualmente es la coordinadora de Jóvenes Artistas por la Justicia Social (JAxJS), además de pertenecer a varias colectivas feministas.

El manual “Deconstruyete” fue elaborado gracias a la gestión de fondos con el Instituto Republicano Internacional

Desde muy pequeña, Nelly rechazó las injusticias y defendió a sus compañeras en la escuela, por eso decidió estudiar Derecho en la Universidad San Carlos de Guatemala (Usac). En su primer año, siendo aún menor de edad, fue «bautizada». Aún conserva una cicatriz de esa experiencia.

El siguiente año, decidió participar como encapuchada para ayudar a otras mujeres. «Les decía que si se sentían mal no las podían obligar, entonces me llevaba a todas las ‘enfermas’ para el salón, porque era la única forma en que las podía rescatar», recuerda.

El siguiente año, decidió participar como encapuchada para ayudar a otras mujeres.

Nelly cuenta aún asustada que sus acciones en la universidad la volvieron a ella y sus amigas un blanco de ataque. Sufrió acoso e intimidación.

«Quise entrar en el feminismo desde que estaba en bachillerato y cuando comencé a cuestionar las conductas de mi comunidad», cuenta Nelly. Ella cree que cuestionarse es importante, que empodera.

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Los ejemplos han sido también un referente: «en mi familia hay mujeres con mucho carácter y yo decía ‘qué chilero que puedan defenderse y que no vivan bajo la sombra de un hombre, yo quiero ser así’. No es fácil, más en estos contextos».

Nelly realizando un empapelado por primera vez en el municipio de Chiantla

Nelly cree en usar la rabia como impulso para las ideas y en abordarlas con responsabilidad. Este año se organizó con un grupo de mujeres y formaron la colectiva Voceras, en Huehuetenango

«Yo decía ‘qué chilero que puedan defenderse y que no vivan bajo la sombra de un hombre, yo quiero ser así’»

«Primero nos sentamos a hacer todo el plan de trabajo, (e identificar) qué tipo de feminismo somos», comenta. Se han planteado hacer procesos de formación, han logrado fondos para realizar un manual e iniciar con el proceso de formación para hombres y mujeres. Lo llaman «Deconstrúyete». Además del empapelado, performance y el mercadito violeta que tienen planeado para el Día de la Mujer.

En solo un año, Nelly ganó más de 90 diplomas: para ella el proceso formativo es muy importante

«No queremos trabajar solo el 8 de marzo, o solo cuando haya un feminicidio», dice Nelly. Apunta que su propósito es reunirse no solo para dar respuesta ante momentos coyunturales sino también para aprender y prevenir.

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