Los análisis de mortalidad fueron de los primeros análisis estadísticos que se realizaron en la historia. Sin embargo, en Guatemala se les ha dado poca importancia y se ha dejado de aprovechar para desarrollar intervenciones de salud pública. Con RENAP, se ha logrado mejorar la recolección unificada de la mortalidad y natalidad del país. No obstante, el retraso desde que ocurre la defunción hasta que es registrada aún es una limitante. Estos tiempos varían dependiendo de dónde ocurre la defunción.
La mayoría de las muertes son registradas al menos tres semanas después de ocurridas, a nivel nacional. En la ciudad de Guatemala, la mayoría se registran con una semana de retraso.
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La recolección de los datos de mortalidad comienza cuando se llena el informe y se registra ante el RENAP, que emite un certificado de defunción para que la persona pueda ser enterrada en alguno de los cementerios autorizados en el país. Cada mes, el INE recibe todos los registros realizados durante ese mes (sin importar en qué fecha fallecieran). A pesar de que recibe los datos cada mes, el INE espera 11 meses luego de que finaliza el año para realizar el consolidado final y publicar la base de datos en su sitio de web oficial.
El INE limpia, codifica y publica de las estadísticas vitales. A través de solicitudes de acceso a la información pública es posible acceder a los datos del RENAP para poder tener una visión general de los conteos de mortalidad.
Gráfico 1

Muchos países están utilizando la mortalidad como un indicador indirecto del impacto que ha tenido COVID19 en sus territorios. El 13 de marzo de 2020 se oficializó que existía un primer paciente de COVID19 en Guatemala. Pero en nuestro caso, en lugar de ver un aumento en la mortalidad a causa de esta pandemia, los datos muestran primero un descenso y poco a poco un restablecimiento hasta alcanzar una cifra semejante a la de la línea de base.
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Gráfico 2

En la ciudad de Guatemala (Gráfico 2), el exceso de mortalidad parece claro, dado que se sale de la tendencia de los años anteriores. Sin embargo, aún es muy pronto para asegurar este exceso, una posible explicación de esta tendencia es que, dada la pandemia, algunas personas pudieran estar migrando a la ciudad de Guatemala en búsqueda de atención médica, lo que explicaría ese aumento de la mortalidad en la ciudad, sin un aumento en la tendencia nacional. Ahora, suponiendo lo contrario, es decir, que estas muertes sean de habitantes de la ciudad de Guatemala, podríamos creer que este aumento se contrarreste con mermas en otros lugares (Gráfico 1).
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Gráfico 3

Cuando analizamos por semana epidemiológica, en los diferentes grupos de edad (Gráfico 3), muestran diferencias relevantes. El grupo mayor de 40 años está sufriendo una mayor carga de mortalidad. Pero entre los menores de 5 años, adolescentes y adultos jóvenes la disminución en la mortalidad es importante. La mortalidad en estos grupos de edad ha sido generalmente causada por accidentes de tránsito y actos de violencia. A modo de hipótesis se puede plantear que las medidas de aislamiento como el toque de queda, aislamiento social, recomendaciones de lavado de manos podrían haber tenido un efecto benéfico entre los jóvenes.
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En la Ciudad de Guatemala, el cambio es bastante notorio (Gráfico 4), con un incremento en la tendencia desde los mayores de 20 años. Aun no sabemos si esto es real, o si será un sesgo detectado por la posible migración en búsqueda de atención en salud.
Gráfico 4

Por otro lado, un fenómeno que atrajo atención y despertó sospechas en los primeros meses de la pandemia fueron las muertes repentinas en la vía pública. Muchos se preguntaban si no se trataba de muertes por COVID19. Los datos por lugar de fallecimiento muestran un aumento en muertes en domicilio, y una disminución en la mortalidad hospitalaria, probablemente por el miedo de la población a contagiarse en los hospitales. Las muertes en la vía publica aún están dentro de las tendencias encontradas en años anteriores.
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Gráfico 5

En conclusión, aún es muy pronto para entender qué causó el beneficio en los jóvenes, y el aumento en los mayores. Cuando el INE pueda brindarnos pronto la codificación de estas causas de muerte y otras variables como el municipio de residencia y no sólo el de ocurrencia de defunción, lo que nos permitirá conocer más sobre el impacto que ha tenido la pandemia en nuestro país.













