Cerrar

x
Menú
Facebook Facebook
Buscar
Ayuda
Los huesos que buscan su nombre
Ir

Los huesos que buscan su nombre

Recibe nuestro resumen semanal en tu correo
Tres objetivos movían a estos investigadores: recabar elementos de prueba que permitieran la persecución penal de los responsables del genocidio y las desapariciones forzadas. Intentar descubrir el destino final de los desaparecidos, devolviendo así su identidad a miles de osamentas. Y finalmente, contribuir a la construcción de la memoria histórica de un país tentado por la amnesia y la negación.
De 29 instalaciones militares investigadas por la FAFG, se han encontrado restos humanos en 25. En total, 1,200 osamentas han sido exhumadas hasta hoy en las bases del ejército.
La FAFG busca devolver la identidad a los encontrados bajo la tierra.
Sus ojos fueron cubiertos cuando moría. Se los destaparán ya muerto.
Arqueólogos exhuman la fosa 64, una de las más difíciles por el número y posición de las osamentas.
Creompaz, Alta Verapaz. Antes el destacamento militar de Cobán.
Una pila de ropa vieja fue encontrada entre los árboles de Creompaz.
Los arqueólogos encontraron huesos de seres humanos entre la ropa.
Ahí también había una playera de niño. Un gato persiguiendo a un ratón.
Las herramientas del arqueólogo.
El departamento de Antropología Forense de la Fundación. Ahí limpian y analizan las osamentas.
Con los rayos x se determinó la existencia de un artefacto metálico en una osamenta.
Antropólogos forenses ya han conseguido la identificación de víctimas.
Muestra del corte para la extracción de muestra de ADN
La FAFG ha encontrado alrededor de 500 osamentas en lo que antes fue el Destacamento de Cobán, hoy Creompaz.
Las osamentas fueron extraídas de la tierra. Queda identificarlas e inhumarlas.
redes sidebar
Tipo de Nota: 
Información

Read time: 20 mins

Tiene la boca abierta, llena de tierra, y uno piensa que el cráneo, en su mueca desencajada, refleja el espanto de la persona al momento de ser asesinada. A la par, en la fosa n° 64, una decena de esqueletos tirados sin orden. Debajo de los esqueletos, hay más esqueletos. Son desaparecidos del conflicto armado. Estos huesos recorrerán un largo itinerario científico. Pasarán por muchas pruebas y análisis hasta que, quizás, algún día, sean identificados y devueltos a la familia que aún los busca.

Varios de los cráneos tienen la parte superior cubierta por un trapo. Cuando los mataron les vendaron los ojos. “La Historia con su hacha mayúscula”, decía el escritor Georges Perec.

La fosa se encuentra en una base militar a cinco kilómetros de Cobán. En Alta Verapaz sabían que durante la guerra, los que eran capturados por el ejército o cuerpos paralelos del Estado, eran concentrados allí. Y que luego nadie les volvía a ver. Se suele decir que el asesino vuelve siempre al lugar del c...

Autor
Autor
a
a