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Diez razones por las que no necesitamos una ley de juventud
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Diez razones por las que no necesitamos una ley de juventud

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Tipo de Nota: 
Opinión
11 02 16

Read time: 6 mins

Estos últimos días hemos visto jóvenes —y no tan jóvenes— discutiendo sobre la ley de la juventud. Hasta la fecha, lo que más hemos oído ha girado en torno a si deberíamos incluir o no el tema de la educación sexual. Y aunque no niego su relevancia, esta discusión, que difícilmente llegará a un fin, está haciéndonos perder de vista lo que en verdad debería alarmarnos sobre dicha ley.

Por ello les dejo acá diez cosas que deberíamos saber sobre la ley de la juventud, que además son diez razones por las cuales no la necesitamos.

1. No hay una, sino dos

En el Congreso existen dos iniciativas de ley que tienen que ver con la juventud: la 3896, que estaba a punto de ser aprobada y que este martes, por una moción privilegiada de la diputada Alejandra Carrillo (exdirectora del Consejo Nacional de la Juventud —Conjuve—), fue enviada nuevamente a una comisión específica para su revisión; y la 4826, que fue presentada en el 2014 por el exdiputado del Partido Patriota Jimmy Ronald Ren Ixcamparij (acusado en el 2015 por haber agredido físicamente a su esposa). En términos generales no son muy diferentes, excepto por el pequeño detalle de que la 4826 propone, en su artículo 23, que la Secretaría Nacional de la Juventud deberá tener «un presupuesto no menor de 40 millones».

¿Cómo se va a financiar la 3896? Eso aún no lo tenemos claro, pero lo poco que sabemos lo menciono en el punto 7.

2. Adiós, Conjuve

Con la 3896 (la que se está discutiendo en la actualidad) se liquidará el Conjuve y se formará el Sistema Nacional de la Juventud (SNJ), que estaría integrado por los siguientes órganos estatales:

  • Secretaría Nacional de la Juventud
  • Comisión Intersectorial de Políticas Públicas de la Juventud
  • Consejo Consultivo Nacional Juvenil

Acá, además de crear tres nuevas entidades cuyas funciones ya realizan instituciones existentes, estamos abriendo la puerta a más burocracia. Eso quiere decir que, mientras celebramos que los diputados no van a poder contratar más personal en el renglón 011, por otro lado promovemos más plazas 011, 022 y 029 sin tener primero una adecuada Ley de Servicio Civil.

Y por si eso fuera poco, a pesar de que la ley establece que los bienes y los recursos del Conjuve serán trasladados a la nueva secretaría de la juventud, también establece que el consejo deberá ser liquidado. Y ya sabemos lo bien que nos fue cerrando y liquidando el Fonapaz.

3. Qué puede hacer el SNJ y qué no

De todo, menos ejecutar. Puede dirigir, diseñar, coordinar y aprobar políticas públicas integrales para la juventud. También puede promover la cooperación interinstitucional y fomentar la participación juvenil. Además, puede monitorear y evaluar las políticas públicas que proponga, pero que no podrá ejecutar. En realidad, no hay nada que no vaya a poder hacer el SNJ que no haga ya el Conjuve.

Así pues, todas estas ilusiones de que esta ley podrá crear más oportunidades para los jóvenes, como empleos, inclusión y educación, son una verdad a medias. La ley podrá decir todo esto, pero, si hasta la fecha el Conjuve —aun teniendo las mismas facultades— no lo ha hecho, es poco probable que esta nueva entidad lo vaya a hacer.

4. Todo lo que dice la ley ya existe

Todas estas nuevas entidades que se estarían creando con el SNJ ya existen de una u otra manera. El SNJ y el Consejo Consultivo Nacional Juvenil tienen funciones similares a las del Conjuve. Y si no me creen pueden consultar el acuerdo gubernativo 405-96. El resto de funciones que no se mencionan allí, pero que sí se incluyen en la ley, pueden encontrarse en la Política Nacional de Juventud 2012-2020, que también cumple con las funciones de la Comisión Intersectorial de Políticas Públicas para la Juventud y que básicamente es lo mismo que el Gabinete Específico de la Juventud, creado en el acuerdo gubernativo 163-2012.

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5. Veintinueve representantes de la juventud que no nos representan

Hablando del Consejo Consultivo Nacional Juvenil, ¿ya se enteraron de que este estaría compuesto —entre otros— por un representante de cada una de las secretarías de juventud de los partidos políticos legalmente inscritos?

Eso quiere decir que serían 29 representantes de partidos políticos que no nos representan, quienes estarían asesorando al Estado sobre políticas públicas para nosotros los jóvenes.

Lo más preocupante de todo esto es que no queda claro si quienes participarían en el Consejo recibirían alguna dieta o cuota monetaria por asistir.

6. El silver lining de la ley

Pero, para que vean que no todo es malo y que no siempre nos dedicamos a criticar, dentro de la ley existe un pequeño silver lining.

Si podemos sacar algo provechoso de la 3896 es su intento de incluir las diferentes expresiones juveniles étnicas y territoriales en el diseño de políticas públicas. Y es que en el artículo 31 de la ley se estipula la descentralización de la participación juvenil, lo que permitiría crear comisiones departamentales y municipales juveniles a nivel nacional. Sin embargo, es necesario aclarar que para este punto específico no necesitamos la creación de una nueva ley, sino que bastaría con un acuerdo gubernativo.

7. Financiamiento

Esto es lo que aún está en discusión, y no tenemos muy claro quién y cuánto pagará para crear este nuevo SNJ.

Originalmente, la ley planteaba que le sería asignado un mínimo del 10 % del monto que se recaudaría por concepto del impuesto que se refiere a la Ley de Tabacos y sus Productos.

Con el traslado de la iniciativa a la comisión específica se espera que se discuta la propuesta del incremento de 5 a 6 % del ISR en dividendos y utilidades (más impuestos, pero no más mecanismos de fiscalización).

8. Ya no van a ser 8, sino 40

Lo más entretenido de esto será ver si Édgar Chin, que sabe «administrar más o menos», podrá dirigir una cartera ya no de 8 millones, sino de 40. Y ya que hablamos de Chin, esto me lleva a mi siguiente punto:

9. Ser joven no es sinónimo de ser virtuoso

Es que el mayor problema con la ley no es que debamos pagar más impuestos por una nueva secretaría de la juventud ni que esta no vaya a poder ejecutar nada de lo que propone. El mayor problema es que en toda la ley no exista ningún requisito mínimo para dirigir estas nuevas entidades.

En toda la ley, lo único que necesitas para poder dirigir el SNJ y gozar de los mismos derechos y las mismas prerrogativas de los ministros de Estado es ser amigo del presidente. Olvídate de tus habilidades académicas o profesionales. Con que seas joven es suficiente. Como que si ser joven fuese sinónimo de ser capaz o transparente.

Y quien en verdad aún cree esto es porque no ha visto ni se ha enterado de la actuación de Juan Manuel Giordano en el Congreso.

10.  ¿Entonces qué?; ¿nos quedamos igual?

No. La necesidad de políticas públicas enfocadas a la población joven es innegable, pero eso no significa que se deba crear una nueva secretaría para hacerlas realidad.

Muchas de estas demandas que tenemos sobre educación, empleo e inclusión deberían estar siendo atendidas por entidades específicas que ya existen. Si lo que queremos es educación sexual, allí está la Secretaría de Bienestar Social de la Presidencia, que precisamente fue creada para generar políticas públicas de protección integral de la niñez y la adolescencia.

Lo que trato de decir es que, más que promover una ley que de poco servirá, nuestros esfuerzos como jóvenes deberían ir enfocados a crear los mecanismos necesarios para que las actuales instituciones realicen —de manera transparente—el trabajo que desde ya deberían estar haciendo.

La necesidad de políticas públicas enfocadas a la población joven es innegable, pero eso no significa que se deba crear una nueva secretaría para hacerlas realidad.
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