Iduvina Hernández

Veintidós días, veintidós años 

En ambas dimensiones fue prolífico, productivo y dedicado. Como maestro se esforzó para que sus estudiantes de educación primaria se enamoraran de las letras y escribieran poesía. Como escritor plasmó sus querencias, sus dolores y sus alegrías en versos y narrativa. Una tercera dimensión de ese mismo personaje convirtió en militancia revolucionaria su amor por las personas y su compromiso con un mejor país.

Por ello fue castigado y, junto a él, también su familia. Un 15 de mayo de 1984, el maestro, el poeta, el escritor, el revolucionario, el padre y esposo fue detenido y desaparecido. Esa fue la segunda ocasión en que las fuerzas de seguridad lo encerraban. Solo que esta vez fue para siempre y sin que su familia, sus estudiantes y sus amistades pudieran saber dónde se encontraba.

Pasaron quince años. Fue en mayo de 1999 cuando se hizo público el documento conocido como Diario Militar. Un cuaderno de inteligencia militar que reúne las fichas de 183 personas detenidas, desaparecidas o ejecutadas por miembros del ejército de Guatemala. En ese documento, en la página 41, aparece el nombre de Luis de León Díaz y la fotografía de su cédula. Figura el registro número Z-135 y, según el documento, fue asesinado el 5 de junio de ese año. Esto se concluye porque el número 300, escrito a mano en decenas de registros del Diario Militar, se refiere a la fecha de muerte de la persona registrada. 

Por ello, los 22 días que Luis de León permaneció cautivo no significaron el olvido. Al contrario. Su memoria sigue viva en las jornadas que difunden su legado y en el trinar de las voces y teclas de la marimba de su aldea, que acumulan ya 22 años de vida.

Es decir, el poeta, el maestro, el padre y esposo fue retenido ilegalmente, sometido a torturas y mantenido en cautiverio durante 22 días. Por ello, cada 15 de mayo se realizan, durante 22 días, las Jornadas por la memoria Luis de León. Una pieza vital de ese recorrido es Mayarí de León, la pequeña camarada, como la llamaba Luis, su padre. Cual hormiguita constructora, Mayarí ha dedicado su vida a mantener vivo el legado del escritor y poeta. 

Pero además ha trabajado para que otro legado, el del sanjuanero, quede enraizado en su tierra. El Proyecto Cultural Luis de León, en la aldea San Juan del Obispo, Antigua Guatemala, es prueba de ello eso. Un legado vivo y activo no solo del poeta sino, también del maestro y del sanjuanero. Hace 22 años empezó con la construcción de la biblioteca comunitaria, cuyo patrimonio inicial fueron libros que pertenecieron a Luis de León. Desde entonces ha crecido y se ha enriquecido recibiendo también otros legados. La joven biblioteca de Oliverio Castañeda de León también hace parte de ese patrimonio. 

En las aulas del proyecto se han formado al menos tres generaciones de jóvenes intérpretes de la marimba. Las Brisas del Hunahpú hacen vibrar sus teclas con la armonía de las manos infantiles y juveniles que les hacen danzar. El coro acompaña esas melodías y construye arte y cultura. Hoy, tras más de dos décadas de funcionamiento, el proyecto cultural y la Casa Museo Luis de León también aportan al ornato de San Juan. Un espacio otrora basurero emerge en un pequeño jardín comunitario como tributo a la naturaleza.

Por ello, los 22 días que Luis de León permaneció cautivo no significaron el olvido. Al contrario. Su memoria sigue viva en las jornadas que difunden su legado y en el trinar de las voces y teclas de la marimba de su aldea, que acumulan ya 22 años de vida. 


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