Desde primeras horas del domingo pasado, día en que fue convocada una caminata por familiares y amigos de militares a favor de “la libertad, la paz y la reconciliación”, la postura por parte de antiguos oficiales retirados parecía diferente.
Allí estaban, decenas de ancianos con sus canas blancas, gafas oscuras y cuerpos blandos; algunos de ellos casi en una situación de desamparo como niños perdidos en medio de la Avenida Reforma.
Militares, en todo caso, inmersos en una modalidad poco esperada. Vestidos en su mayoría de color blanco y listos para recorrer la ruta de la caminata. Era peculiar.
Un anciano coronel retirado, de gesto un poco serio, con tres estrellitas en su birrete, lo admitía así al verse en medio de la marcha: “La estrategia no ha sido otra que tomar la misma que ha usado el enemigo durante mucho tiempo”.
–¿Antes los regímenes militares hubiesen sido implacables ante una marcha? – interrogué.
No hubo respuesta.
Otros militares hablaron de la manera en que los tiempos han cambiado. Algunos otros dentro de la caminata, interrogados por la forma de operar desde la Asociación de Veteranos Militares de Guatemala (Avemilgua) con panfletos, campos pagados en la prensa, intimidaciones y comunicados anónimos admitían, tras una risita melancólica, que sus métodos “antes prepotentes –como los anónimos–, por primera vez, habían cambiado” y se “adaptaban a otra forma de hacer bien las cosas –como la caminata–”.
Y a pesar de las canas –o la fragilidad–, la prensa inevitablemente guardaba distancia y desconfianza (uno de ellos, el coronel Santizo, pasmoso, con cara de abuelito, tomó fotos e incluso agredió a la fotoperiodista de Plaza Pública, Sandra Sebastián).
Llevaban varias mantas que describían su visión de la historia. "Fue por los soldados, y no por los abogados, que hoy tenemos derecho a un juicio justo". "Fue por los soldados, y no por los periodistas, que hoy tenemos libertad de expresión". Alaíde Foppa, por ejemplo, no aparecía en ninguno de sus recuerdos.
Las circunstancias lo demandan
“Los guatemaltecos en general han recibido un erróneo mensaje sobre la función de las Fuerzas Armadas”. Era algo que planteaba el capitán Rodolfo Muñoz Piloña, uno de los cerebros del Golpe de Estado de 1982 que colocó a Efraín Ríos Montt en el poder. Es el presidente de la gremial de empresas de seguridad e intentó ser candidato presidencial del partido UD, respaldado por el Movimiento Fe Nacional.
Dentro de la caminata, él tenía una queja específica sobre los distintos grupos que constituyeron la guerrilla durante el conflicto armado interno, “ellos vieron en la posguerra una brillante oportunidad para salir del anonimato político y económico. ONGs internacionales les financiaron el ataque a la institución militar, para debilitarla económica, moral y profesionalmente. Dimos la vida por la patria, por la libertad y la democracia… y la patria hoy es ingrata”, decía.
La mayoría de los militares en retiro entrevistados convergían con Muñoz en esta opinión. Casi utilizaban las mismas palabras. Y en correspondencia de este comentario lo que seguía por parte de los oficiales retirados era mencionar, casi siempre, la serie de juicios que la fiscalía de Guatemala, desde diciembre de 2009, ha logrado dar continuidad, y no sólo eso, también imponer condena para 15 militares en retiro y comisionados militares.
“Es injusto”, decían los oficiales retirados, un poco enojados, al preguntarles sobre los procesos que ha activado la fiscalía. “Todo se trata de una persecución, de un ataque directo en contra nuestra. Y ante estas acciones de aquellos que intentaron destruir el país y fueron derrotados en el campo de batalla, nosotros ¡nos defenderemos!”.
“Nos defenderemos”, como resaltaban, ya fue algo que los militares retirados han mencionado en ocasiones anteriores.
En julio pasado, tras la orden de aprensión a Héctor López Fuentes, ex jefe del Estado Mayor Presidencial durante el gobierno de Efraín Ríos Montt, Avemilgua publicó un comunicado en el que rechazaba todo tipo de actuaciones judiciales en contra de militares retirados.
“Hasta hoy mantenemos respeto al imperio de la ley, confíanos en la imparcialidad de la justicia y mantenemos un alto espíritu de patriotismo y honor a toda prueba. Advertimos estar dispuestos a luchar nuevamente si las circunstancias así lo demandan", amenazaron.
–¿Tienen miedo de que la justicia los acuse? – le pregunté al capitán Muñoz durante la caminata.
–Miedo más bien de que la justicia se politice – respondió.
Y otro coronel retirado, con el logo de Avemilgua en la visera de su gorra, se negó a responder sobre la forma de ¿“luchar nuevamente si las circunstancias así lo demandan”?
La prueba Paz y Paz
No únicamente el tema de los juicios es lo que mantiene descontentos a los militares en retiro, agrupados en lo que han bautizado como el movimiento Familias, que quiere decir Familiares y Amigos de Militares Accionando Solidariamente. También les desdibuja la sonrisa quien se encarga del ejercicio de la acción penal pública, la jefa del Ministerio Público, la Fiscal General Claudia Paz y Paz.
Comentaristas de distintos medios han alabado su independencia de sectores tradicionales de poder. Hillary Clinton, secretaria de Estado de EE.UU. se reunió con ella en privado, y con ningún otro funcionario además del presidente Colom, durante su visita el pasado mes de junio. Además esta fiscal general ha sido felicitada por los duros golpes que ha realizado en contra del crimen organizado que opera en Guatemala. Y ante el nuevo gobierno del general Otto Pérez Molina, en palabras de la propia Paz y Paz, si la destituyen como Fiscal General “sería un golpe de Estado técnico”.
Pero una vez que la fiscal se mete con militares retirados nada de los logros alcanzados importa, nada vale. Todo queda disminuido. Y todo se refiere a “la venganza y a la política”.
Fernando Solís, ex paramilitar del municipio de Villanueva, y al parecer uno de los organizadores de la marcha, suelta un breve pero vistoso gesto de sarcasmo al preguntar si no le parece valiosa la función que ha hecho la fiscal, independiente de los juicios en contra de ex militares. Es el mismo gesto de otros militares retirados que forman parte de la caminata al mencionar el nombre de Claudia Paz y Paz.
–¿Es mala a pesar de las más de 40 capturas que ha hecho en relación al narcotráfico? –interrogo a Solís.
–Lo que pasa con la fiscal es que los protagonistas de esas historias de capturas no pueden dar la cara. Necesitan de otra figura, que es ella, para que se adjudique esos logros.
–¿Pero está el aspecto de su especialización en materia de Derechos Humanos, no?
–La justicia está en manos de la izquierda radicalizada. Y se ha utilizado como un arma política de venganza. La Fiscal General fue impuesta por estos grupos de izquierda radical. Paz y Paz es hermana y prima de dos de las implicadas en el secuestro del señor Méndez Ruiz, como miembros del Ejército Guerrillero de los Pobres (EGP), la facción más radical, marxista y sangrienta de la guerrilla guatemalteca.
Hoy, por el caso que menciona Solís, la fiscal general ha sido emplazada. Ricardo Méndez Ruiz hijo, denunció el secuestro del cual fue víctima en 1982, según él por parte de 26 ex miembros del EGP y del Partido Guatemalteco del Trabajo (PGT). Y entre los acusados figuran algunos parientes de la fiscal general.
Una dura prueba para Paz y Paz.
Aunque más allá de todo, lo que parece buscar este caso en última instancia es poner todo en dato frío, y desde luego, cuestionar la parcialidad de la fiscalía. Despejar las dudas sobre la existencia de una balanza ideológica en la fiscal general, aun si, como reconoce uno de los oficiales en retiro, tenga que llevarse todo a un leve extremo.
“Es necesario”, exclamaba Muñoz uno metros más atrás en la caravana sobre este caso. “¿Usted cree que la fiscal accionará jurídicamente en esta acusación?”, preguntaba. “Desde luego que no lo hará, ideológicamente no lo hará, no puede”, agregaba. “Si todos estuvimos en la guerra, no solo nosotros tenemos que pagar”.
Una cuestión de prejuicios
El domingo por la mañana, casi 300 ancianos ex militares, se dieron cuenta de que precisamente Ricardo Méndez Ruiz era uno de los aperitivos en la actividad, y por tanto uno de lo actores más importantes de la caminata. En todo caso, una sorpresa. Inesperado.
Con su discurso se cerraría la marcha de protesta.
No es que Méndez Ruiz sea un gran orador. En aquel momento no necesitaba serlo. Bastaba, ante aquella pequeña muchedumbre reunida frente al Obelisco, algunos recursos paratácticos para arrancar el sonido producido por los aplausos.
“Quiero denunciar que en este país hay prisioneros de guerra”. Y, en efecto, hubo aplausos. “En este país están utilizando al Ministerio Público con fines de venganza”. Más aplausos. “Emplazamos en este momento para que la fiscal general proceda en contra de los 26 ex guerrilleros que me secuestraron… O que renuncie”. Más euforia, más aplausos. “Ya no queremos más juicios políticos”.
Iduvina Hernández fue una de las pocas columnistas que analizó la situación en torno a la marcha de estos militares en retiro. Antes de que llegara el domingo, ella escribía el viernes: “por mucha razón que pueda caber en una víctima como Méndez, para presentar una demanda judicial, llama a suspicacia que esté integrada a un proceso que más que buscar justicia pretende revertirla, cuando no, aniquilarla”.
Sin embargo, otro de los comentaristas que tocó el tema fue Juan Luis Font. Y probablemente fue el primero en hacer notar que detrás de este escenario había otras intenciones de fondo. En realidad un prejuicio. “Con sólo que proceda –Paz y Paz– diligentemente frente a la demanda de justicia, instruyendo una investigación rigurosa, ágil y en ley, desvirtuaría los prejuicios de quienes la detestan”.
Aun si de momento la fiscal general no se ha pronunciado sobre el caso, su respuesta será, más allá de un efecto de la guerra, algo encausado desde ya con los pasos recorridos en la marcha de los veteranos.
Y que debería, sin funambulismos, plantear lo contundente para no ser disputado.

















Creo que nadie está contra el ejercito, ni contra los cuques; paradojicamente gracias a su (del ejercito) labor represiva, es una de instituciones más aceptada porque se considera que podría acabar con las maras y los z ya que está comprobado que esta institución es más sanguinaria que ellos.
Una herencia, la más nefasta de la guerra sucia, es la impunidad, si se acaba con ella, castigando a quienes disfrazados de defensores de la libertad abusaron, violaron y rompieron los derechos humanos de la población se habrá avanzado un poco en este largo camino hacia la justicia y la creación de una nación de ciudadanos libres y responsables XD.
Coincido que sin la guerra sucia, no podriamos hoy escribir tranquilamente pero no se debe a una graciosa concesión estatal, militar o de quien quieran ¡¡NO!!, fué el resultado de tantos "desaparecidos", secuestrados, torturados y exiliados que avergonzaron a la humanidad hasta hacer que sus gobiernos presionaran para poner un alto a los desamanes de animales vestidos de camuflage que sacaron y saciaron sus más bajos instintos sobre su propio pueblo.
Esperemos que esto no se repita NUNCA MÁS!.
Ahora solo hago un cuestionamiento en esta guerra sucia solo una parte hubo? y donde quedó la otra parte? eso es lo que se quiere que la justicia tambien sea para las familias de los AJUSTICIADOS POR LOS COMUNISTAS!
Si es un resultado perverso de la democracia, hasta cierto, que esta marcha y/o movimiento pueda expresarse en la vía pública con su mensaje tergiversado. Pero tienen derecho a hacerlo. Lo que aqui cabe es que también la izquierda y la socidedad civil se organicen para rebatir ese mensaje de forma coherente y eficaz. Si esto no sucede, este mensaje tergiversado de hoy proliferará y se convertirá en el discurso dominante. Y aunque no totalmente, si en mucho, será culpa de quienes no se comprometieron y organizaron a rebatirlo y debatirlo de una forma rápida y certera. Esta visto por casos anteriores que los gobiernos y autoridades si se ven afectados por la opinión pública cuando esta se organiza y hace valer sus voces de forma disciplinada y eficaz. Esperemos entonces que exista a esto una respuesta no solo de quienes opinan en los medios, lo cual es importante claro, pero también del público en general.
A cada quien lo que le corresponde: A cada soldado que secuestró, torturó, violó, agredió, o asesinó a un CIVIL inocente que NADA tenía que ver con la guerra, QUE SE LE JUZGUE Y SE LE DÉ LA PENA MÁXIMA por participación en crímenes de lesa humanidad!
Y esto debería de aplicar también aquellos guerrilleros que hicieron lo mismo.
Los civiles del campo no tenían nada que ver con esa guerra, no tenían porqué ser tan cruelmente masacrados POR NADIE.
¡Cuánto cinismo! Pretender que las libertades y garantías de que ahora disfruta la sociedad (exmilitares incluidos), es resultado del Ejército es una desfachatez tan grande como la ola de impunidad que todavía impera en Guatemala.
¿Acaso cuando las manifestaciones eran reprimidas a fuerza de bala y violencia, había un solo militar reclamando el derecho de la gente a protestar? ¿Acaso cuando un o una peridista sufría cárcel, tortura o desaparición forzada había algún militar reclamando el derecho a la libre expresión? ¿Dónde estaban esas huestes supuestamente libertarias dentro del Ejército cuando el gobierno constitucional de Jacobo Árbenz fue derrocado por un puñado de traidores del ejército y la oligarquía? Estaban allí, pero no del lado de las víctimas sino del lado de los victimarios. Por eso es que ahora enfrenta juicio con la garantía de derechos que ellos le negaron todo el tiempo a sus víctimas.
Que dejen ya de esconderse bajo las naguas de la impunidad y que con dignidad enfrenten los juicios por sus crímenes, crímenes que cometieron con toda la juventud y la energía que poseían y que le arrebataron a sus víctimas.
¡Basta ya de impunidad!
En primer lugar Arbenz en vez de defender al sistema corrió como vil cobarde, en vez de pelear, los unicos que dieron pelea fueron los heroicos cadetes del 02 de agosto, y Arbenz antes de ser presidente enjuiciado tendría que haber sido por el asesinato del Mayor Francisco Javier Arana, yde igual manera como los frustados y resentidos guerrilleros y su marajada de vividores realizan marchas, cualquier ciudadano que paga impuesto y no vive de la caridad o de las ONGs, como usted lo puede hacer!
¿Bueno, donde deja o pone la otra parte de los que lucharon? Al no mencionarlos o ponerlos en la balanza, ACASO ESTO NO ES IMPUNIDAD, O SE LUCHO CON LOS INVISIBLES? ENTONCES GUERRILLEROS MARRULLEROS AL BANQUILLO....
No se como se atreven algunos miliates ha decir que no se politice la justicia si en los tiempos de la guerra interna el Ejército y sus escuadrones de la muerte asesinaron y torturaron a mucha población. No pueden haber muertes más politizadas que las de líderes sindicales, estudiantiles y de la sociedad civil en general, cazados como perros porque sus ideales no eran alienados ¿?, repito justicia más politizada que esa no puede haber, justicia a mano propia por esos grupos "paralelos" de poder.
No todos los del ejército cometieron abusos, pero es precisamente esa institución la que, en lugar de negar el genocidio, las torturas y los asesinatos, debería aceptar que ALGUNOS de sus miembros son culpables de cometer esos abusos. De esa manera limpiaría su "honor" y no quedarían como los "hipocritas" que parecen ser.
No sean ridiculos señores y acepten sus responsabilidades. Ustedes fueron los victimarios, aunque así digan que la guerrilla también, eso no les quita que ustedes cometieron crimenes de leza humanidad.
Los mas insolito de todo esto es que ustedes siempre dicen que protegen la soberanía de Guatemala y que por eso tenemos libertades, talvez ustedes y los de la olirgaquía que ustedes protegieron si la tuvieron o la tienen, pero el 97% de la población no. Nunca la ha tenido!
Qué no pueden darse cuenta o aceptar que ustedes solo protegieron y fueron sirvientes de unos pocos?
¿¿¿Por qué ridiculos???, ¿acaso no "merecen" los guerrilleros que TAMBIEN asesinaron ser juzgados? el Ejército no está exento de los delitos que cometieron, así debería ser del otro "bando"... que no sea así es ridículo y absurdo. No se puede juzgar una parte cuando el Conflicto Armado fúé de dos protagonistas.
Bueno, y el poder detrás del poder nadie lo va a mencionar??
Fueron los CIVILES de la élite de Guatemala que le decían a los militares: "Maten a esos indios malditos, necesitamos la tierra." "El mejor indio es un indio muerto."
La Liga Pro Patria y otros elementos de ultra derecha tenían y tienen (vean el caso Vielman) sus propios escuadrones de la muerte y eliminaban a quien querían.
Pueden leer la columna de Oscar Clemente Marroquín donde cuenta que los amigos chaleteros de Amatitlán hicieron su limpieza social "cuando necesitaban."
La Cámara de Comercio en el Petén y otros departamentos hacían lo mismo y recibían entrenamiento de los militares y de los Israelíes para ser más efectivos.
Sigue siendo un tabú que le élite de Guatemala es la mas sanguinaria, cruel, retrógrada y cínica de Centro America. “Esta finca es mía” siguen siendo su pensamiento aun hoy en día. Se creen los señores feudales, no necesitan justicia, ellos la imparten su gusto y antojo, total, ellos son los patronos.
Nadie, nadie se atreve a nombrarlos.
Si yo fuera militar estaría también muy molesto, los humillaron y los señalaron como únicos culpables de las atrocidades de la guerra interna.
Eso no es correcto ni es la verdad.
La verdad incluye como culpables directos a la élite económica de Guatemala.
Ellos muy listos se encargaron que nadie nunca los mencionara en los medios y en los reportes sobre las atrocidades. Toda la culpa le fue echado a los militares. Muy hábiles en sus campañas constantes de desinformación lograron su objetivo. Nadie nunca los nombró.
Y para colmo, la sociedad guatemalteca enterita se tragó el cuento que solo los militares eran los malos.
Tenemos que expander nuestra visión, los militares tienen un argumento legítimo y ese es: no fueron los únicos culpables.
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