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“Guatemala y Costa Rica son los países de la región donde más se lee”
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“Guatemala y Costa Rica son los países de la región donde más se lee”

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María del Carmen Deola representa en Guatemala al grupo Penguin Random House, que reúne a 40 sellos editoriales. Deola reside en el país desde hace 30 años y conoce al dedillo el movimiento editorial de la región. En esta entrevista habla sobre el panorama del libro, aprovechando la Feria Internacional que estará abierta en Forum Majadas hasta el 23 de julio.

Vender en Guatemala tres mil copias de una novela, en menos de seis meses, es un récord que solo Francisco Pérez de Antón ha logrado conseguir. Lo cuenta María del Carmen Deola, que representa en Centroamérica y República Dominicana al grupo Penguin Random House, una casa editorial compuesta por 40 sellos, entre ellos Alfaguara, uno de los más prestigiosos de Iberoamérica. A nivel global el grupo publica unos cinco mil títulos anuales.

Medievalista por la Universidad de Barcelona y máster en Edición por la Universidad de Salamanca, Deola llegó a Guatemala hace 30 años para trabajar en la Universidad del Valle, más tarde en el Instituto de Cultura Hispánica y después en el mundo editorial.
 

Se suele decir que en Guatemala "la gente no lee". ¿Qué hay de cierto en eso?

Esta frase, de "aquí no se lee", la he oído desde siempre y en todos lados, no solo en Guatemala, incluso en España. Y en estos momentos se dice que no se lee o que no se lee suficiente. Pero al mismo tiempo veo que hay muchas empresas que nos dedicamos, que vivimos de los libros y la verdad no nos va mal. Eso nos dice que los libros sí circulan. 

En Guatemala esta Sophos, y Artemis Edinter acaba de inaugurar la librería más grande del país y quizá de muchos países de Centro América. La tienda De Museo al principio tenía un área muy pequeñita dedicada a libros y muy circunscrita a libros de experiencias espirituales, y ahora tienen un espacio grande de libros y con más variedad de contenidos. Las empresas responden a la demanda. Entonces, si aumenta el espacio dedicado a libros y aumenta la oferta de libros es porque hay una demanda. 

Ahora la otra pregunta sería: ¿Se lee suficiente? Una persona me decía que tendríamos que centrarnos en la calidad de lo que se lee, pero si vamos rizando el rizo, al final no terminamos nunca. Yo creo que no hay que ser tan exigentes, simplemente hay que leer y leer el contenido con el que más se aprenda y el que más le satisfaga. Si después de leer una novela ligera, de fácil digestión, te quedas picado para leer otra un poquito más densa, una que te obligue a retroceder porque hay cosas que no acabas de entender y es más difícil de seguir, pues bienvenido.

También hemos visto que cada vez hay más lectores más jóvenes. Las librerías suelen vender muy bien libros juveniles...

Gracias al favor de Harry Potter. Estos libros despertaron a los jóvenes a la literatura. Todos reconocemos que Harry Potter le dio un empujón a los jóvenes, después vino la saga Crepúsculo que fue otro empujón importante. Estamos hablando de libros de 400 o 600 páginas que los chicos leen sin ninguna pereza. Un padre me decía: "me sale cara la broma porque en un fin de semana se leyó el número dos y ya me está pidiendo el tres". 

Yo creo que con Harry Potter se regresó a la lectura como entretenimiento, porque se leía porque en el colegio te obligaban, pero ahora la tendencia va hacía la lectura de entretenimiento.

Los colegios deberían comenzar al revés: darle literatura de entretenimiento a los jóvenes para que se enganchen, porque una vez enganchados ya es más fácil digerir libros como El Lazarillo de Tormes, pero hacerlo al revés los aleja. 

En cuanto a la región Centroamericana ¿Dónde se lee más?

Es muy relativo. Guatemala tiene mucha más población que Costa Rica o que Panamá, pero la tasa de analfabetismo es mucho más fuerte. Siempre estamos en cierta disputa, por ver dónde se alcanzan antes los presupuestos.

Costa Rica sí tiene un nivel importante, además reciben una cantidad de turistas impresionante. Hay más negocio, la gente está más en contacto, se mueve más dinero. Los libros son más caros, pero se venden. Me atrevería a decir que en Guatemala y en Costa Rica es en donde hay, no solo más lectores, sino más interés por leer.

 

¿Pagan impuestos los libros en otros países?

Solo Guatemala paga. Pero en Costa Rica los libros son más caros, en general todo es más caro, por el nivel de vida. Pero yo no le pongo tanto interés a eso, he oído mucho de gente que se queja porque los libros tengan impuestos, pero si no lo tiene el libro que no lo tenga nadie. Dar privilegios no creo que sea lo mejor.

El libro es un producto. Esta palabra hay que matizarla, pero si no lo incluimos dentro de este segmento del mercado, pues pensamos que la cultura es gratis y que el trabajo de un escritor debería ser gratis. Es un trabajo intelectual que tiene un valor. Es un producto con un contenido más noble que otros, por lo que te mueve, por lo que te toca o lo que te deja, pero es al final un producto.

Al final son negocios. Los grandes supermercados tienen estos espacios para libros que ayudan a que la gente pueda acceder a ellos.

¿Se venden bien los libros en los supermercados?

Bastante bien. Claro no es el mismo tipo de libros que hay en las librerías. Allí son solo novedades o los que se compran por impulso, porque te llamó la atención el título. Autoayuda se venden muy bien.

¿Autoayuda es lo que mejor se vende?

Diría que sí, aunque recientemente le están ganando los libros juveniles. Ensayo suele venderse, depende del contenido. La poesía es lo que más cuesta que se venda y quizá se ha quedado solo con autores muy reconocidos.

En cuanto a producción ¿cuánto se publica en Guatemala?

Depende, pero podría decir que solo en Guatemala unos cinco o seis libros al año. En Panamá dos o tres; este año publicamos uno en El Salvador, otro en Nicaragua. Saldrá otro de Sergio Ramírez a finales de año, que se distribuye en todos los países.

Procuramos tener autores en todas partes, pero tampoco queremos sobreproducir. En realidad no hay cuotas, publicamos lo que vemos que se vende mejor, lo que la gente acepta mejor. Procuramos 10 o 12 títulos al año. Suele repartirse, a veces el peso cae en Guatemala, a veces en otros países.

Un libro que venda muy bien en Guatemala ¿cuántas copias suele vender?

Tres mil en seis meses. Eso solo lo consigue Francisco Pérez de Antón. Vendimos muy bien también La noche del cometa de María Elena Schlesinger, en seis meses unos dos mil ejemplares. Los demás títulos venden unos mil a 1.500 títulos en un año.

¿Reciben muchos manuscritos de gente que quiere ser publicada?

Sí, llegan. Tampoco es que reciba cinco manuscritos diarios, pero sí recibimos. Y mucho se queda en el tintero. Cuando le decimos a un autor que no nos interesa la publicación normalmente no es que esté mal escrito, es que después de investigar descubrimos que no hay mercado. Yo no puedo embarcar en la editorial en un libro que no se si se va a vender o no. El espacio de cada libro en la librería también tiene un costo, si no se mueve el librero tiene sacarlo. Un libro que no se mueve en seis meses, lo tienes que retirar, no lo puedes tener más. 

¿Qué pasa con esos libros? ¿los destruyen?

Muchas veces se destruyen, se les deja un margen de tiempo y se destruyen. También se dona mucho, porque el inventario hay que moverlo, no puedes decir:  "dejaré cien y hasta que se vendan".

¿Qué opina del libro digital?

Al principio como que vino con mucha fuerza e hizo temblar un poquito. Es como que estés en casa muy tranquilo y de pronto se aparece alguien a tu lado y te dice 'yo también quiero estar aquí' y tú piensas: ¿a ti quién te ha dado permiso? Pero creo que luego de estos años en que el digital ha estado intentando meterse y el de papel ha intentado guardar su espacio, han llegado a convivir tranquilamente. Incluso se ha frenado este ascenso del libro digital, no es lo que se esperaba.

Hay que recordar que el contenido es el mismo, lo único que cambia es el formato, el trabajo editorial y de creación es el mismo, aunque el soporte de lectura sea distinto. 

El precio tampoco es muy distinto. Un libro digital cuesta casi lo mismo que uno en papel.

Yo pienso que el libro digital es más que nada una elección por comodidad, si te vas a ir de viaje y no quieres llevar mucho. O para los libros científicos o los que no puedes encontrar en el país. El digital ha permitido salvar esas fronteras que tiene el libro físico, el digital llega a todas partes. 

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