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Canciller, celestina o matrona
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Canciller, celestina o matrona

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Tipo de Nota: 
Opinión
4 03 18

Conforme el presidente Jimmy Morales, día tras día, va prostituyendo más y más el ejercicio público poniendo en los cargos importantes y significativos no a los más aptos, sino a los que se dispongan a satisfacer oscuros intereses, su canciller se asemeja cada vez más a la guardiana del negocio al dedicar todo su tiempo y su raquítica experiencia diplomática a tratar de quitar del camino a quien ya dijo que el presidente no se puede quedar con los vueltos y ha cometido ilegalidades electorales.

La ministra Jovel ha hecho de la expulsión del comisionado Iván Velázquez el único asunto de su agenda ministerial. Sus viajes, entrevistas y contactos se han concentrado en ello. Va y viene y, vuelta que da, de lo único que habla es de eso. Su obsesión es tal que se ha olvidado de buscar, junto con el Gobierno de Honduras, formas rápidas y responsables de solucionar la escandalosa contaminación de las playas del Atlántico. Igualmente, ha dejado de lado la defensa de los migrantes, que día a día, desde Estados Unidos, son los que mantienen a flote la economía del país.

Para ella y su jefe, a quien mira más como patrón de finca que como funcionario público al servicio de toda una población, solo hay una acción gubernamental que realizar: sacar del país al responsable de la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala.

La canciller también hace las veces de celestina. Busca por mar y tierra quien quiera abrazar con afecto efusivo a su patrón. Pero resulta que nadie le da ni cinco centavos por él. La hasta hace poco gobernadora de Carolina del Sur, actual embajadora plenipotenciaria de Estados Unidos ante las Naciones Unidas, la ultraconservadora Nikki Haley, la atiende con sonrisas y buenos modos, pero todo de lejitos, pues, si bien tiene a los presidentes de Guatemala y Honduras comiendo de su mano, no los aprecia como perros falderos, sino, cuando mucho, como zopes de basurero, y les encarga apoyar sus ultraconservadoras batallas.

Morales y Jovel no le han podido sacar el sí que desean, pues apenas si recibieron un cafecito helado y 15 minutos de conversación insulsa con el enemigo de todos los inmigrantes a cambio del traslado de la embajada a Jerusalén.

Su venida al país parecía iluminar sus rostros, ya que esperaban caras duras contra el comisionado y la jefa del MP. Pero fue todo lo contrario. Mientras a Jovel y a Morales les ordenó que ahora salten contra Venezuela, como lo hicieron con Jerusalén, a Velázquez apenas le sugirió, a pedido de aquellos, que moderara la exposición mediática.

Tal parece que Jimmy Morales y su canciller sienten nostalgia por los Tribunales de Fuero Especial, de las épocas cuando se detenía a las personas y nunca más se volvía a saber de ellas. Les parece incómodo que ahora la jefa del Ministerio Público informe públicamente a la ciudadanía de las razones y los motivos por los que un político o exfuncionario es detenido. Odian que los medios de comunicación se refieran a tales hechos. Quieren un país en silencio, una sociedad ajena a los robos y a las triquiñuelas de los gobernantes, como sucedía en la época de los regímenes militares.

Presumen de transparentes, pero quieren una sociedad que desconozca cómo y por qué una persona es detenida. Tal vez no sepan que, a su héroe y ejemplo a seguir, el ultraconservador primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, los policías recientemente le revisaron la casa por enésima vez porque existen fuertes indicios de corrupción, que los medios han hecho circular imágenes de la llegada de la policía y que los pesquisidores han informado públicamente lo que está sucediendo.

Es cierto que a cualquier padre le causa tristeza y malestar ver a su hijo esposado y detenido. Más aún cuando los amigos militares desvían recursos para pagarle un sueldo de futbolista solo para tener contento al jefe. Pero ese padre, que ahora ocupa el cargo público más importante del país, dijo, para obtenerlo, que no era ni corrupto ni ladrón, y resulta que él y su hermano apadrinaron al niño para que aprendiera a evadir impuestos y falsear compras.

Por todo ello, la señora Jovel, en funciones más de celestina y matrona que de canciller, será interpelada por la bancada Convergencia y tendrá que aclarar, entre otras cosas, cuáles son las razones de Estado que la hacen insistir en la expulsión del señor Velázquez. Tendrá que explicar por qué cubrirle las espaldas a un presidente acusado de crímenes electorales es parte de la política exterior. Pero, sobre todo, tendrá que decir por qué se quiere silenciar a la prensa y prohibir al MP hacer públicas las causas de una detención de manera tal que se haga volver al país a la época de la desaparición forzada.

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