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Parodia presidencial: el costo social de la improvisación política
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Parodia presidencial: el costo social de la improvisación política

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Tipo de Nota: 
Opinión
10 06 18

Tiempo aproximado de lectura: 9 mins

Yo no tenía la mínima idea de quién era Jimmy Morales a mediados del 2015. La cara que aparecía en la campaña electoral del partido FCN-Nación, con el eslogan de «ni corrupto ni ladrón», me resultaba una especie de anuncio genérico. Por eso me sorprendió mucho cuando un total desconocido para mí empezó a destacar en las encuestas de intención de voto para la primera vuelta de las elecciones presidenciales de aquel año.

El tal Jimmy resultó ser un comediante muy conocido entre los sectores populares gracias al programa Moralejas, todavía transmitido por el monopolio de la televisión abierta. Los escándalos de corrupción que afectaban al partido en el poder y el desprestigio de toda la clase política hacían viable la candidatura de un tipo sin experiencia alguna en los asuntos de Estado y con un partido creado por militares de la vieja guardia y con un oscuro pasado. Esto ya debería habernos dado cla...

Nos dijo [el presidente Morales] que, si bien es evangélico, llevaba unos 21 años de no asistir a la iglesia. Confirmó de esta manera que había hecho un uso meramente político de las creencias religiosas durante la campaña.
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Hoy ya sabemos que el rey camina desnudo por las calles, que es una mera improvisación, una simple parodia.