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Ola de inmolaciones agravan tensiones entre China y el Tíbet
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Ola de inmolaciones agravan tensiones entre China y el Tíbet

Las inmolaciones y las protestas ocurren en momentos de una creciente tensión entre los gobiernos y los pueblos de Tíbet y China.
El suicidio está mal visto por el budismo tibetano, pero hay una tradición de auto sacrificio en "beneficio de los demás", explicaron grupos de la sociedad civil.
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Se agravaron las tensiones en el Tíbet tras la muerte la semana pasada de un monje que se había inmolado con fuego en protesta contra el control chino sobre esta región semiautónoma.

Fue el tercer tibetano que se sacrifica en lo que va de este año, y el número 15 desde marzo de 2011. Nueve de los 15 fallecieron, y dos eran monjas. 

Sonam Wangyal, monje de poco más de 40 años, se prendió fuego el domingo 8 en la nororiental provincia de Qinghai, y fue reportado muerto el lunes. 

Fue el primer incidente de este tipo en Qinghai, una señal de que el fenómeno se está propagando. 

La mayoría de las inmolaciones habían ocurrido en la prefectura de Aba, en Sichuan, donde se encuentra un importante monasterio tibetano que había sido objeto de creciente represión china. 

Llamado por los tibetanos un "Buda viviente", Soman Wangyal fue el primer lama (maestro espiritual) en prenderse fuego, y el de mayor edad en morir. Los que fallecieron antes tenían poco más de 20 años o eran adolescentes. 

A comienzos de este mes, dos tibetanos llamados Tsultrim y Tennyi, ambos de unos 20 años, murieron luego de inmolarse en el jardín de un hotel en el condado de Ngaba, en la provincia de Sichuan. 

El suicidio está mal visto por el budismo tibetano, pero hay una tradición de auto sacrificio en "beneficio de los demás", explicaron grupos de la sociedad civil. 

"La inmolación del domingo fue la primera realizada por un lama reencarnado. Este era un poco mayor, una persona madura y una figura estimada por su comunidad. Seguramente sabía lo que implicaba ese acto para el budismo tibetano, y sin embargo escogió quitarse la vida", explicó a IPS la directora de la Campaña Internacional para el Tíbet (ICT, por sus siglas en inglés), Kate Saunders. 

Radio Free Asia informó que el monje, antes de inmolarse, distribuyó panfletos en los que explicaba que estaba actuando "no por gloria personal, sino por el Tíbet y por la felicidad de los tibetanos". 

Bebió y se bañó en queroseno antes de prenderse fuego. "Su cuerpo estalló en pedazos (y los restos fueron) recuperados por la policía", indicó la emisora. 

Según el gobierno tibetano exiliado en Dharmasala, India, miles de personas en Tíbet hicieron una vigilia con velas pidiendo la entrega del cuerpo luego de que fuera confiscado por la policía. 

"Debido a su posición como líder espiritual local, aproximadamente 2 mil tibetanos habrían realizado una vigilia con velas instando a las autoridades policiales locales a que liberen su cuerpo", señaló en una declaración el gobierno en el exilio. 

La agencia de noticias estatal china Xinhua ha informado desde entonces que el cadáver había sido entregado a los familiares. 

"En la tarde del 9 de enero, muchos policías se presentaron en la localidad, con armas de fuego, palos y escudos. Los policías dispersaron a los manifestantes y no permitieron que las personas hicieran luto en el templo", escribió en su blog el activista tibetano Tsering Woeser. 

A comienzos de esta semana hubo señales de inestabilidad en incidentes separados, cuando un hombre fue abatido por la policía, lo que desató fuertes protestas en la provincia de Gansu, ubicada en el noroeste de China. 

Xinhua informó que el hombre, Gurgo Tsering, fue asesinado "accidentalmente" por la policía luego de supuestamente haber robado en una obra en construcción. 

Sin embargo, la ICT citó fuentes locales señalando que el tibetano habría muerto luego de que la policía disparó contra las ventanas de la casa de un amigo de él. 

Según Radio Free Asia, tibetanos luego atacaron luego la estación de la policía local, que entonces lanzó gases lacrimógenos para detener el asalto. 

Las inmolaciones y las protestas ocurren en momentos de una creciente tensión entre los gobiernos y los pueblos de Tíbet y China. 

Desde las protestas en 2008, año en que se celebraron los Juegos Olímpicos en Beijing, el Partido Comunista chino ha ejercido un severo control sobre los tibetanos, que consideran como su legítimo líder al exiliado Dalai Lama. 

Beijing acusó al Dalai Lama de incitar las tensiones, y señaló que las inmolaciones eran "terrorismo disfrazado". 

Pocas horas después de que se inmolara Sonam Wangyal, la agencia Xinhua informó que altos funcionarios habían "prometido acelerar los esfuerzos para fortalecer la administración de los monasterios en la lucha contra el grupo del Dalai Lama". 

La agencia también informó que Sonam Wangyal se suicidó luego de que se descubriera una relación amorosa secreta con una mujer. 

"Los chinos nunca han sabido cómo manejar a los tibetanos en los últimos 60 años", dijo a IPS el analista Claude Arpi, autor del libro "The Fate of Tibet: When Big Insects Eat Small Insects" (El destino del Tíbet: cuando los grandes insectos se comen a los pequeños). 

"Hoy, el liderazgo ‘colectivo’ en Beijing cree que, cuanto más flexibilice su control, peor se volverá la situación", añadió.

*Este artículo es parte de IPS y es reproducido con su autorización por Plaza Pública. 

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