Cerrar

x
Menú
Facebook Facebook
Buscar
Ayuda
«¡Ni que fueran coches mis hijos!»
Ir

«¡Ni que fueran coches mis hijos!»

Recibe nuestro resumen semanal en tu correo
redes sidebar
Tipo de Nota: 
Opinión
26 10 18

Tiempo aproximado de lectura: 3 mins

Hace unos días vivimos una tragedia: dos de nuestros pequeños lectores fallecieron inesperadamente. Hacía poco los abrazábamos en el proyecto. Imposible precisar si nuestro tormento superaba nuestra incertidumbre o viceversa.

Eran las diez de la noche cuando recibí la llamada de un teléfono desconocido. Con el amén en la boca —como dicen por ahí—, respondí. Era Martita:

—Seño, acompañé a mi mamá al centro de salud, pero acá me dijeron que un nenito de la biblioteca acaba de fallecer.

—¿Qué? —pregunté (había escuchado perfectamente, pero no quería interpretar lo que significaba).

—¡Sí! —repitió Martita—. Acá está el papá. Dice que murieron dos de sus hijos.

Poco puedo recordar de lo que ...

En comunidades abandonadas, la pobreza se embucha el derecho al duelo sin que en la ciudad lo adviertan.
Autor
Nota:
Las opiniones expresadas en este artículo son responsabilidad exclusiva del autor ...
Autor
a
a