Lo compramos por centavos en los medios de comunicación, en el pasaje del bus y a la hora de ir al banco. A veces es gratis en las miradas evasivas de los que caminan al lado o la retahíla de advertencias que nos damos unos a otros antes de hacer cualquier movimiento. Miedo es el nuevo tipo de relación social en nuestra capital. Ciudad de Guatemala está infestada de miedo. Nos levantamos con miedo, salimos a trabajar y a estudiar con miedo, regresamos a dormir con miedo y es un nuevo día.
El silencio es muchas veces un síntoma de la política y estrategia del miedo en la que se nos ha sumergido. Es un silencio pesado e incómodo que no permite que nos reconozcamos en los demás. Es un silencio que calla las injusticias, que baja los ojos ante el régimen de muerte lenta para unos y rápida para otras, en la que se nos ha obligado a sobrevivir. Es un silencio criminal, delito de silencio como dice Federico Mayor Zaragoza.
Se nos dice que somos una sociedad (urbana) indiferente, y creo que no es así. Somos, en todo caso, una sociedad miedosa y arrogante, que no quiere admitir que es miedo lo que tiene y entonces se da el lujo de decir que todo lo que pasa alrededor no es mi problema y no me incumbe. Porque si se asume el problema como propio y por lo tanto se comienza a ver qué hacer, se debe luchar contra el miedo. Pero el miedo paraliza, sobre todo en un país en el que el miedo tiene razón de ser, tiene pruebas irrefutables y constantes, diarias. Un miedo que ha encontrado nuevas maneras de ser, tecnologías del miedo, siempre más crueles e inhumanas.
Nos hemos convertido en hombres y mujeres humilladas por la situación. El miedo nos ha hecho ser menos libres, menos sensibles al dolor, nos ha imposibilitado a pensarnos más allá de nosotros mismos. Es hora de movilizar. Movilizar primero la valentía. Y esto es más fácil si nos encontramos muchos con la misma voluntad de cambiar las cosas, resultado del hastío de lo que vivimos día a día. Debemos arriesgar nuestra comodidad, nuestros lujos, nuestros privilegios y nuestro tiempo.
Movilicemos después la crítica, y pongamos al centro de nuestro análisis el único parámetro posible. La vida debe ser el criterio ético que nos permita defender lo que defendamos, denunciar lo que denunciemos. Todo lo que esté en contra de la vida debe ser repudiado.
Al mismo tiempo movilicemos nuestra voz para encontrar una voz colectiva. No se está solo cuando el miedo, el sufrimiento y la muerte son tan generalizados como lo estamos viviendo en Guatemala. Todos estamos siendo parte de lo mismo. Hablemos. “No he de callar por más que con el dedo,/ ya tocando la boca o ya la frente,/ silencio avises o amenaces miedo”.




Y pareciera que nos tratan de infundir mas miedo, recientemente salió en los medios televisivos una nueva campaña de uno de los candidatos presidenciales en la cual las imagenes instan al guatemalteco a sentir terror y tratan de manipular a las personas con consignas que, aun estén en boca diaria del pueblo, escuchadas a través de los intereses de unos pocos sabe a hiel.
El miedo no es solo un efecto de la situación social, el miedo tambien es un arma para controlar a las masas, el miedo puede utilizarse para fines políticos y oscuros.
Sin embargo, aun salimos a trabajar y aun creemos que todo puede mejorar, yo cada día veo como un torrente de sueños se va rebalsando a través de las ventanas de los buses urbanos.
Totalmente de acuerdo. Si todos tuviésemos más valor para denunciar, para presionar, para decir las cosas como son y dar la cara, éste seguramente sería un país diferente. El punto está en que no hemos tenido referentes cercanos de los cuales hayamos podido aprender a organizarnos y hacerlo de manera colectiva. Porque cuando sale uno o dos valientes, los dejamos solos con facilidad. El conflicto armado se llevó a lo mejor de la izquierda y derecha... y nos quedaron unos cuantos gatos intelectuales que aprendieron a congraciarse con la mediocridad. El miedo es el enemigo número 1 de este país. Y solo podemos vencerlo juntos... organizándonos... La construcción de ciudadanía responsable es un paso crítico en este proceso. Porque ya no podemos vivir encerrados en nuestra burbuja de comodidad y escandalizarnos solo cuando algo malo le pasa a nuestra familia, pero cuando tiene años pasándole a nuestro vecino... y nosotros nunca dijimos ni hicimos nada... por miedo.
El miedo es producto de una estrategía mediática que ha venido construyendo la cultura del terror, para que el pp pueda vender su propuesta de mano dura.
Hoy es noticia en muchos periódicos que el gobierno de Estados Unidos “levantará hoy oficialmente la veda a los homosexuales en las Fuerzas Armadas.mortgage calculator with taxes
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