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Marvin Otzoy, el Conamigua y la vieja política
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Marvin Otzoy, el Conamigua y la vieja política

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Opinión
3 04 18

¿A quién representa la mayoría de los diputados? El rechazo a Marvin Otzoy para dirigir el Conamigua ofrece una respuesta.

El interés de la comunidad guatemalteca migrante y de organizaciones locales en la elección del secretario y el subsecretario ejecutivos del Consejo Nacional de Atención al Migrante de Guatemala (Conamigua) es un ejemplo paradigmático de ciudadanía activa. Dichos grupos argumentaron de forma muy sólida qué necesitan del Conamigua y con ello demandaron elegir tomando en cuenta la capacidad, la experiencia y la honradez que el cargo requiere.

Recordaron que las remesas familiares que envían constituyen un aporte económico muy importante, hoy tal vez el sostén del sector externo de la economía guatemalteca, de importancia macroeconómica comparable o incluso quizá superior al de las exportaciones. Con esa autoridad, además, expresaron su respaldo al candidato Marvin Samuel Otzoy Tubac, un migrante que cumple con las características señaladas, pero, sobre todo, que se perfila con la capacidad de recuperar el Conamigua.

Pero no. El Congreso que preside Álvaro Arzú hijo rechazó a Otzoy (53 votos) y eligió con 93 votos a Carlos Narez Noriega como secretario ejecutivo y con 113 a Rita María Elizondo Hernández como subsecretaria ejecutiva del Conamigua. Una decisión con la que la mayoría de los diputados no solo hizo patente su desprecio por la comunidad migrante y por las demandas de las organizaciones que trabajan por los derechos de los migrantes, sino además demostró el firme compromiso de Arzú hijo y de su gavilla de congresistas por que la prioridad sea mantener el conjunto de lo que se entiende por la vieja política.

Esto, porque los puestos de autoridades superiores del Conamigua han sido instrumentalizados para que operen en ellos algunos de los rostros putrefactos de esa vieja política. Para muchos diputados y políticos, el Conamigua no es un ente para la atención de migrantes, como lo dice su mandato legal, sino un espacio propicio para el comercio de favores políticos en los que se nombran personas que no conocen las urgentes necesidades de la comunidad migrante ni se interesan por estas, así como para viajes pagados con recursos públicos e influencia para convencer votantes. El vergonzoso escándalo de la elección de Melanie Müller como secretaria ejecutiva y de Elizabeth Paz Pineda como subsecretaria ejecutiva del Conamigua confirmó esta realidad.

Con la elección de Müller y de Paz el año pasado, la vieja política buscaba continuar operando con normalidad en el Conamigua, es decir, con riesgo de que las estructuras corruptas de siempre continuaran medrando de su presupuesto anual de 18 millones de quetzales. Este plan se vio truncado cuando la Corte de Constitucionalidad otorgó un amparo provisional solo 14 días después de que Müller asumiera el puesto en medio de críticas y de controversia.

La comunidad migrante guardó la esperanza de que, en el nuevo proceso de elección, Otzoy pudiese liberar el Conamigua del control de la vieja política. Las circunstancias en las que hace dos semanas fueron elegidos Narez y Elizondo, especialmente los apoyos que recibieron (¿a quiénes representan los 93 diputados que votaron por Narez?), fundamentan el temor y la preocupación de que será precisamente esa vieja política la que continuará controlando el Conamigua.

Sin embargo, la comunidad migrante no está para que le den ese atole con el dedo. Ha abierto los ojos y está viendo ejemplos de cómo una democracia sí puede funcionar, con lo cual muchos hasta optan ya por cargos políticos cada vez más importantes.

Müller duró solo 14 días en el cargo debido a los vicios en su elección. Con el rechazo a Otzoy y con el control férreo que la comunidad migrante debe ejercer sobre Narez y Elizondo, ¿cuánto durarán al frente del Conamigua?

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