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La elección de las cortes y el justicidio en la Historia de Guatemala
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La elección de las cortes y el justicidio en la Historia de Guatemala

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Tipo de Nota: 
Opinión
22 10 14

“Cáncer político el gobierno de Manuel Estrada Cabrera, tenía que producir una completa corrupción social. Todos los órdenes de actividad en el organismo de la Nación se inficionaron, sin quedar uno solo libre de daño.

De atrás venía el mal ciertamente, en algunos miembros; pero agravóse con la perennidad de la dictadura y se generalizó apareciendo a la vez en otros. No puede decirse que no existieran el peculado, las exacciones, el robo de los caudales públicos ni las extorsiones y crueldades de los agentes del poder; pero el mal subió de punto y se irguió avasallador por la impunidad y la autorización. (…) Nunca el ambiente político preparó la corrupción general de tan lastimosa y eficaz manera; los jueces ganaban sueldos irrisorios y gastaban a rodo en ostentaciones y vicios: el prevaricato llenaba el déficit. No necesitaban los abogados secarse los sesos sobre los códigos y expedientes para el éxito de sus litigios: a él conducían dos caminos breves y seguros: el favor oficial o el cohecho. Los agentes especiales y los tinterillos triunfaban en toda la línea, quedando en los vericuetos de la intriga maltrechos la justicia y el honor. Las oficinas de los tribunales, antesalas antes de Themis, se convirtieron en mercados de desvergüenza y los pasantes se ejercitaron en el cinismo con que al llegar a la judicatura venderían la injusticia. De un salto les llegaba el favor a trueque de la sumisión incondicional: estudiantes hubo que hubieran extendido el nombramiento de jueces el propio día de la investidura profesional; muchos no por el mérito, sino por las seguridad de cómo servirían al poder y a los agentes del poder”.

Rafael Arévalo Martínez, ¡Ecce Pericles!, Guatemala, Tipografía Nacional, 1945, pp. 94-95.

¡No al justicidio en la Historia de Guatemala!

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