Cerrar

x
Menú
Facebook Facebook
Buscar
Ayuda
La apestosa corrupción en las narices del ministro de Gobernación
Ir

La apestosa corrupción en las narices del ministro de Gobernación

redes sidebar
Tipo de Nota: 
Opinión
17 05 18

Ayer, 16 de mayo, me tocó renovar mi pasaporte. Llegué a las 4:14 a. m.

La fila de personas para renovarlo era ya de dos cuadras. A la orden del día estaban ya los delincuentes que tratan de venderle a uno un lugar más adelante para ser uno de los 700 afortunados que día a día atiende la Dirección General de Migración.

Mientras esto sucede en una dependencia directa del ministro de Gobernación, Degenhart, él está más interesado en cuestionar a investigadores de la Cicig que en servirnos a los ciudadanos que pagamos su salario.

De una manera ridícula, la dirección de Migración aborda en sus redes sociales que el procedimiento ha cambiado. Mentirosos.

Por su parte, la Comisión de Relaciones Exteriores del Congreso de la República puede citar a los funcionarios de esta dirección a través de la diputada Eva Monte, que sencillamente no va a hacer nada.

[frasepzp1]

Mientras varios ciudadanos hacemos nuestra fila entre tres y cinco horas antes de que empiecen a atender en calles nauseabundas, el procurador de los derechos humanos puede dormir plácidamente. ¿Dónde está cuando se lo necesita?, cuestionan varios de mis compañeros en esta tortura.

Y es que no se requiere de grandes cantidades de dinero. Basta con que el ministro de Gobernación envíe policías para que retiren de este lugar a los extorsionadores que venden lugares en la fila, pero las radiopatrullas pasan enfrente y nadie hace nada.

¿Por qué no inauguran más lugares para la emisión de los pasaportes dentro de varios centros comerciales, que atiendan las 24 horas los siete días de la semana (0 al menos 12 horas diarias)? Dinero para eso hay dentro del presupuesto.

Por lo visto, los funcionarios públicos prefieren estar de rodillas ante la corrupción, y no de pie al servicio del pueblo. Finalicé esta columna sin la esperanza de que logre uno de los 700 turnos, ya que, mientras el pueblo sufre, los funcionarios públicos roncan.

Por lo visto, los funcionarios públicos prefieren estar de rodillas ante la corrupción, y no de pie al servicio del pueblo.
Autor

NOTA:
Las opiniones expresadas en este artículo sonresponsabilidad exclusiva del autor. Plaza Pública ofrece este espacio como una contribución al debate inteligente y sosegado de los asuntos que nos afectan como sociedad. La publicación de un artículo no supone que el medio valide una argumentación o una opinión como cierta, ni que ratifique sus premisas de partida, las teorías en las que se apoya, o la verdad de las conclusiones. De acuerdo con la intención de favorecer el debate y el entendimiento de nuestra sociedad, ningún artículo que satisfaga esas especificaciones será descartado por su contenido ideológico. Plaza Pública no acepta columnas que hagan apología de la violencia o discriminen por motivos de raza, sexo o religión
Autor
a
a