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La apestosa corrupción en las narices del ministro de Gobernación
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La apestosa corrupción en las narices del ministro de Gobernación

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Opinión
17 05 18

Read time: 2 mins

Ayer, 16 de mayo, me tocó renovar mi pasaporte. Llegué a las 4:14 a. m.

La fila de personas para renovarlo era ya de dos cuadras. A la orden del día estaban ya los delincuentes que tratan de venderle a uno un lugar más adelante para ser uno de los 700 afortunados que día a día atiende la Dirección General de Migración.

Mientras esto sucede en una dependencia directa del ministro de Gobernación, Degenhart, él está más interesado en cuestionar a investigadores de la Cicig que en servirnos a los ciudadanos que pagamos su salario.

De una manera ridícula...

Por lo visto, los funcionarios públicos prefieren estar de rodillas ante la corrupción, y no de pie al servicio del pueblo.
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