Quiero hacer una reflexión contrastando dos elementos puntuales. Primero: Juan Luis Font nos ha sorprendido en sus columnas del viernes 27 y el lunes 30 de enero publicadas en elPeriódico, al proponer una hipótesis de análisis que sugiere que el general Ríos Montt actuó ante las políticas genocidas de la misma forma que el resto de la clase media ladina urbana, que no se sentía directamente afectada por la guerra, posiblemente porque “carecía de valor y de convicción suficientes para adversar[las] de manera abierta”.
Me pregunto, ¿qué es lo que se pretende al difundir mediáticamente una hipótesis de esa naturaleza? ¿Cómo es posible suponer algo así, si nos recordamos que el “general” públicamente decía que él tenía el control del ejército durante esos años, declaraba ante los medios que no eran indios los que se mataba sino comunistas e incluso los funcionarios de su gobierno justificaban las matanzas bajo el nocivo fundamentalismo cristiano que dice que no hay problema en matar a hombres y mujeres sin Dios (haciendo referencia al supuesto ateísmo de los comunistas)? Uno podría suponer que la intención de esa oscura hipótesis consiste en ya sea: a) obligar al “general” a que diga quiénes eran los que realmente mandaban, o b) corresponsabilizar a las capas medias ladinas de lo sucedido.
Aunque cualquiera de ambas intenciones pueda ser plausible, resultaría más inquietante que la estrategia discursiva de Font apuntara únicamente a la corresponsabilización de esas clases medias ladinas. Es decir, podemos estar parcialmente de acuerdo en esto (la mayoría no dijo ni hizo nada al respecto). Sin embargo, ¿no se está con este planteo, además de restándole importancia a la responsabilidad directa de Ríos Montt, también ocultando el papel de otros actores (por ejemplo, el de algunos criollos y miembros de la clase alta) que sacaron increíbles beneficios durante el despliegue de las políticas genocidas?
Para llegar al segundo elemento es que planteo esta última pregunta, especialmente por la notoriedad de otra columna de opinión publicada el martes 31 de enero de este año en Prensa Libre, escrita por Alfred Kaltschmitt cuando afirma que: “los que participamos en ONG durante el período de Ríos Montt podemos declarar enfática y rotundamente que SU política fue amnistía, asistencia y reubicación”. La columna hace pensar que encontraremos otra de esas tradicionales defensas de oficio que, por lo menos hasta antes del gobierno de Portillo, eran muy comunes en la prensa escrita nacional. Lo que descubrimos, sin embargo, es un makeover de la participación y aprovechamiento de civiles, como él, en las estrategias de exterminio, reubicación y control poblacional mediante la implementación de los polos de desarrollo y, especialmente, las aldeas modelo.
Como establecen varias decenas de trabajos de académicos nacionales e internacionales (esto no lo dice únicamente el REMHI y la CEH), los polos de desarrollo fueron implementados como una vía para “darle una cara más humana al ejército” después de la “tierra arrasada” ejecutada durante el gobierno del general Ríos Montt. Pero más allá de los polos de desarrollo, la importancia de las aldeas modelo fue definitiva para terminar el círculo de las políticas genocidas. Según el informe de la CEH, estas aldeas “eran comunidades construidas o reconstruidas con el propósito específico de controlar a la población (…) después de haber sido pacificadas mediante las operaciones de tierra arrasada (…). A cambio de recibir comida los desplazados retornados tenían que trabajar a la fuerza en la construcción de las aldeas modelo y carreteras que facilitaban el acceso militar a los puntos estratégicos existentes dentro de las áreas en conflicto, entre otras ocupaciones” (la cursiva es del original).
Ha sido documentado en varios informes académicos (uno muy reciente se llama Memorias rebeldes contra el olvido) que en ese marco, para implementar el llamado Plan Nacional de Seguridad y Desarrollo (de donde se derivan los polos de desarrollo y las aldeas modelo), fueron canalizados millones de dólares provenientes de gobiernos afines a la dictadura e iglesias fundamentalistas de extrema derecha. Según algunos informes de investigación, en el caso del área ixil, este plan fue puesto en marcha por Harris Whitbeck y Alfred Kaltschmitt, actores civiles que cumplieron con una “importante” tarea en la administración de esos fondos millonarios. Antes de continuar pregunto: ¿eran las aldeas modelo una suerte de campo de concentración?
Podemos considerar que estas aldeas modelo son una especie de “aberración” si las comparamos con los modelos originales del campo de concentración nazi. El campo original tenía funciones específicas tanto económica como militarmente. El destino invariable de la población concentrada, sin embargo, era el exterminio masivo. En el caso guatemalteco lo que vemos es una inversión del procedimiento: primero se produce el exterminio (con la “tierra arrasada”) y luego se crea el campo con fines militares y económicos.
Pareciera ser entonces que uno de los factores comunes a ambos campos es que van a existir civiles que aprovechan la situación para crear un beneficio económico propio, en cada caso de forma diferenciada. La hipótesis que propongo se basa entonces en la delimitación de esas diferencias, ya que en el caso de los campos alemanes, el aprovechamiento privado es de la fuerza de trabajo no asalariada de la población concentrada para la industria (no solo de guerra), mientras que en las aldeas modelo el beneficio económico se deriva de la administración de los millonarios fondos canalizados para ese fin y/o el encauce de población trabajadora a las fincas de la costa sur. Entonces, las preguntas que no dejan de picotearme el cerebro son: ¿acaso la presencia de personas como el señor Kaltschmitt en el área ixil se basó en puro altruismo o más bien en puro interés oportunista? ¿Son estos casos manifestaciones descaradas y terribles de lucro con la muerte?
Creo entonces, que la idea de Font de dirimir responsabilidades históricas debería poner también la lupa sobre este tipo de formas de aprovechamiento de la necropolítica de los años ochenta. Eso en todo caso nos permitiría pensar que su discurso no está siendo cómodamente ambiguo al pretender quedar bien con todo el mundo. Porque de lo contrario, como diría Hannah Arendt, encontraremos otra forma más de banalizar el mal.





Ustedes nada mas creen que porque pueden escribir en medios escritos ya lo que dicen es la medida de la verdad y que cada uno tiene la suya. No pasa nada. Un ejemplo usan la palabra GENOCIDIO cuando en si su significado implica muchas cosas como la de exterminio y en unos casos ETNICOS bah!! ya aburrieron con el tema. Polarizan mas la situacion y con sus articulos contribuyen mas al enfrentamiento o no? Estos temas son para persona con madurez y mucha responsabilidad y personas comprometidas con la reconstruccion de una Guatemala dividida.
Compañero; creo que más que tratar de "polarizar" el tema como lo mencionas, es aperturar a la discusión. Creo .que, un tema donde hay mas de 100 mil muertos, no nos puede "aburrir". Sobre todo si, al día de hoy no han sido juzgados o ligados a proceso los responsables de ambos bandos. Como seres humanos, nos asustamos de los campos de concentración nazi; pero como guatemaltecos somos incapaces de reconocer nuestra historia, afrontarla y por sobre todo, cambiarla.
En cuanto a la columna, realmente nunca había tomado en cuenta la situación de los polos de desarrollo como campos de concentración; creo que es un asunto donde se debería de ahondar. Y estoy, completamente de acuerdo que Font (no se con que intención) minimiza, la situación en referencia de RM.
La pregunta es ¿cuando Guatemala como país ha dejado de tener confrontación?,la construcción de un país no es la negación de su pasado, el concepto de nación en cualquier diccionario político elemental se construye no solo con reconocer un territorio y tener un gobierno , si no además de reconocer un pasado común y una cultura o cultura que den sentido de pertenencia e identidad.
La reconstrucción de Guatemala pasa por la credibilidad de sus instituciones, y en gran manera del sistema judicial, y es una cuestión de lógica pura y dura.Si el sistema judicial puede enjuiciar a políticos, ladrones, corruptos como lo fue Alfonso Portillo, porque no a otros como Rios Mont, Mejía Vítores y otros que cometieron delitos de lesa humanidad. Es una voz de alerta para los politicos para que gobiernen sabiamente.
Valiente columna, Alejandro Flores. Pocos columnistas mencionan la participación de gente como Kaltschmitt, Withbeck o Francisco Bianchi como colaboradores directos del regimen represor de Ríos Montt. ¿Cuál es el grado de implicación de estos civiles en la carnicería de indios? No lo sabremos mientras gente como Kaltschmitt sean empleadores de los Juan Luis Font, los Pedros Trujillos y demás comerciantes de opinión, que astutamente manejan esa falta de objetividad con una inexistente neutralidad en la transmisión de la información para exculpar a sutilmente a sus empleadores o, en el caso de Trujillo, para abierta y descaradamente llamar blanco al negro.
@Elmar Orantes: Disculpá mano, pero yo no te entendí.
Ya es hora de que se les pase la factura a los civiles que fueron cómplices del genocidio: Kaltschmitt, Withbeck, Bianchi, Andrade, Serrano, etc
@Orantes, agradezco su comentario pero no termino de comprenderlo, ya que de lo que se está debatiendo en la actualidad es de la búsqueda de justicia por los crímenes terribles que han sucedido y suceden aún hoy en Guatemala, no de bandos (por eso aplaudo también el proceso iniciado contra los comandantes de ORPA que al parecer perpetraron la masacre del Aguacate). La pregunta es si usted consideraría que es polarización social exigir que se dirima y castigue la responsabilidad de algún criminal que, por ejemplo, ha asesinado o asaltado a alguna persona por robarle un celular en la calle? ¡Es exactamente lo mismo!
@Rosales: Gracias, ese exactamente el punto. Saludos
Alejandro el asunto de todo esto es el castigo a Rios Montt aclaro que no soy afin al General. Y hay argumentos de sobra unos a favor y otros en contra y es discutible sin ir mas lejos se exponen todos los argumentos legales y de derecho. Lo que queda expuesto en estas ultimas semanas es mucho rencor y odio. Uno de los tantos motivos de las causas principales de la violencia. No somos capaces de perdonar. TENEMOS QUE CONVERTIRNOS EN PALADINES DE LA JUSTICIA.
Paladines auténticos de la justicia no buscan ni en obra ni en palabra esconder y tergivesar verdades incómodas u oscuridades terroríficas. Justicia es, en efecto, la palabra, el ideal clave en todo esto. Que pasa por la verdad y la adjudicación de responsabilidades. Siguiendo el ejemplo que Alejandro le ofrece, si le asaltan hoy y le roban el celular, la justicia exige persecución del delincuente y pago de responsabilidades, no, con base en la dizque búsqueda de la armonía y la paz social, olvidarse del asalto y perdonar sin más al asaltante, si esto significa olvidarse del hecho y no exigir algún tipo de reparación. Perdón y olvido no son cosa de justicia sino de humanidad comprensiva, pero comprensiva de lo sucedido tal como sucedió, no en versiones apologistas y deliberadamente ocultadoras...
Aqui en Guatemala estos tipos aprendieron del general gringo que al entrar a un campo de concentración nazi dijo "tomen fotos, y mas fotos y documenten todo, que llegara el día que nadie va a creer que esto sucedió". Y sino fuera por esas vidas ofrecidas a la documentación de tantas masacres los guatemaltecos ni enterados de los desmanes de estos desgraciados. Debemos continuar escudriñando la maldita y triste historia de Guatemala, que aunque no nos guste es lo que sucedió y debemos aclarala.
Orantes aunque en otro contexto te cito a Castellanos Moya porque me parece ad-hoc al cocowash; que ha calado en la clase media "pensante" que no quiere más "polarización"; el parrafo siguiente: [...] una cultura a la que se le niega la palabra escrita, una cultura sin ninguna vocación de registro o memoria histórica, sin ninguna percepción de pasado, una «cultura-moscardón»”, su único horizonte es el presente, lo inmediato, una cultura con la memoria del moscardón que choca cada dos segundos contra el mismo cristal porque a los dos segundos ya olvidó la existencia de ese cristal, una miseria de cultura, [...] y si kalschmitt (con minusculas) fué capaz de quedarse con una frecuencia de TGW y un edificio de la DGC (caminos) en tiempos de mono de oro arzú, no veo porque no pudo llevarse unos centavitos con su ONG creando campos de concentración, se debe investigar y deducir responsabilidades.
Sólo me queda la duda si la "aplicación" de las categorías que se utilizaron para analizar la cuestión nazi funcionen en Guatemala, como un medio para que se desvie la argumentación y se pase al señalamiento de que lo de los nazis sí fue genocidio, pero lo que se dio aquí fue otra cosa. El riesgo radicaría en que las retóricas se pueden desviar a cuestiones tan absurdas como que el racismo sólo es en contra de los judios, o que el planeamiento del exterminio nazi sólo pudo haber sido el fruto de un proceso de mentes aberradas, pero finalmente lejanas a lo que ocurrió aquí. Todavía hoy en las Germanias, muchos aceptan el racismo en contra de las personas de Turquia, y cuando se les interpela al respecto dicen que el racismo es "única y exclusivamente" en contra de los judios. Es decir, las categorías de analísis "trasplantadas" pueden funcionar con el doble filo de la ubicación y dejar un recoveco a las ideologías negacionistas para que se deje de observar la responsabilidad absoluta con los demás.
Probablemente los casos puedan desviar la atención de nuestra reflexión. El problema no está solo en la perpetración del delito, sino de los beneficios y de la acumulación de capital que la violencia y el despojo producen. No solo se trata de quien roba un celular, sino de quien arma el negocio de vender los objetos despojados y lo hace su forma de vida. Si para el negocio de objetos robados esto es deleznable, mucho más lo es haber desplazado personas de sus hogares (no solo durante la guerra sino también bajo el actual sistema de extorsiones -pero supongo que asemejar a Kaltschmitt con los mareros puede llevarnos a perder el fin de la reflexión-), destruyendo y aniquilando a sus familias, para ocupar sus tierras y usar los recursos que les daban vida, y luego, encima de eso, hacerse los caritativos y los héroes montando el negocio de captación de fondos y disfrazarlo de caridad o de "función pública" como nos descubre Alejandro. Son las formas de funcionamiento que se basan en el despojo, en la ventaja de quienes poseen herramientas del poder, las que deberían ser desmontadas para realmente alcanzar justicia y recuperar la dignidad y el derecho de tantas personas a vivir como humanos. Juzgar a los operadores, a los perpetradores es sólo un paso. Desmontar esas formas de vida que se basan en el despojo y la destrucción debería ser el fin político de estas reflexiones.
Sabe Alejandro, mi hermano el Dr. Veterinario y Sociólogo Rural Emil Bustamante cumplirá 30 años de haber sido detenido por miembros del ejército guatemalteco un 13 de febrero de 1982 y conducido junto con su coche al Cuartel General de Matamoros, "Justo Rufino Barrios".
Habían transcurrido 39 días de su detención cuando Ríos Montt robo el poder junto con los jóvenes militares, ese día mi hermano estaba aún con vida según versión de un testigo Emil se miraba en condiciones deplorables, su piel era color violeta de tanto golpe en tortura. La persona que lo vio me contó lo que les daban de comer en dicho cuartel a los que tenían secuestrados, frijol frio, tortilla tiesa y un poco de agua, él recordó como escucha gritos en los cuartos contiguos cuando iban por alguien para las sesiones de tortura, ahí mismo inducían a los detenidos psicológicamente para que atrevieran a salir en televisión diciendo que estaban arrepentidos de militar en X ó Y organización política militar, esto me lo relató Hemeterio Toj Medrano quien huyó en noviembre de 1981 de ese cuartel. El asegura que había psicólogos civiles, médicos, enfermeros presentes en las salas de tortura.
Emil llegó con vida al golpe, el testigo tiene miedo de testificar que vio a mi hermano con vida, si él se atreviera la justicia tendría que detener al coronel que estaba al frente de Matamoros antes del golpe y al otro Coronel que asumió después, este puesto por el General Ríos Montt, por lo tanto si bien es cierto sé que el general Ríos Montt no torturo a Emil ni lo mató con sus manos, si dio la orden de que nunca más aparecieran cadáveres en las cunetas, fue entonces cuando el espiral de las desapariciones forzadas aumento, Ver "Los que nunca estarán en ninguna parte", del Sociólogo guatemalteco Carlos Figueroa Ibarra", entonces mi hermano fue desaparecido, no lo convencieron que saliera en la tele, como me dijo mi primo hermano el hoy General Ricardo Bustamante Figueroa, jefe del gabinete de seguridad de Otto Pérez Molina "esperate tres meses para ver si sale en la tele, no te preocupes yo les digo a mis amigos de la G-2 que están frente a mi oficina, mucha no vayan a torturar a mi primo", en ese entonces era capitán.
Por eso no logro entender como el Font, se atreve a decir que el General no estaba al tanto de las atrocidades que se cometían dentro y fuera de los cuarteles. Después del golpe me entreviste con Dr. Ziekavizza el cual me dijo que el expediente de mi hermano era muy grande y que mejor me cuidara sino quería yo ser la próxima desaparecida junto con mi pequeña hija. Estoy convencida que en esta guerra maldita del ejército contra un puñado de guerrilleros la lucha fue totalmente desigual, las masacres no se dieron durante combates, NO, fueron a matar deliberadamente a gente desarmada, y de eso estaba al tanto Ríos de sangre, así que no vengan a contarnos cuentos chinos que son inocentes. Me parece que calificar de oportunismo económico a Kaltschmitt suena muy light, este señor es cómplice de crímenes de guerra. Estoy totalmente de acuerdo con que se deben esclarecer masacres como la del Aguacate, la ley debe ser pareja, pero lo que si nunca será parejo es que la barbarie que cometió el ejército contra población desarmada, intelectuales, monjas, curas, pobladores, sindicalistas, maestros, fue una horrenda barbarie que nunca más debe ocurrir, y por ello los culpables y responsables de los atropellos criminales deben ser castigados con todo el rigor de la ley no importando que sea un decrepito anciano que para nada es víctima, simplemente es viejo.
Alejandro 30 duelen en lo más profundo del alma y no descansare hasta saber que fue de Emil un valioso académico de tan solo 32 años, el orgullo de mis padres, esposo, padre de familia, buen hermano y sobre todo mi mejor amigo.
Estimada Marylena,
Quiero darle mis condolencias por esa terrible historia que cuenta. Estoy de acuerdo con todo lo que plantea, la guerra fue desigual y la violencia una ignominia. Con esta columna no quiero reducir la participación de Kaltschmitt al interés económico, lo que pretendo es contribuir a desplazar debate que los medios masivos están manipulando (con columnistas como Font, Kaltschmitt y otros). Creo, sin embargo, que es muy importante también, además de denunciar y buscar justicia por el horror de esos años, poner en evidencia cómo hubo varias personas que sacaron provecho de lo que sucedía. Por ejemplo, es importante analizar cómo se estaba asegurando el caudal de trabajadores que demandaban las fincas de la costa sur. En todo caso, nuevamente, me solidarizo con usted. Saludos.
Alejandro;
Tiene usted razón, como dice el refrán popular, del leño partido todos sacan provecho. Fueron mercaderes de la muerte de eso no hay duda. La comparación de las aldeas modelos con los campos de concentración me parece un análisis de lo más certero, y si se da cuenta, casi nadie hace memoria de ello.
Lo estaré invitando a un foro sobre desaparición forzada a 30 años del golpe de estado que estamos organizando para finales de este mes en Ciudad Guatemala, espero que su agenda se lo permita. Le avisaré de las fechas.
Lo abrazo desde la Ciudad de México.
Lo primero es que me encanta que se abra el debate. No escribo columnas con otro propósito, aunque Alex Flores especule con lo contrario. Me importa un pito quedar bien con el anciano General, que me intriga como personaje político y franca ...mente también me importa poco quedar mal con una parte del graderío. No construyo otra imagen que no sea la de un periodista.
Creo que Alex se anima a discutir lo que menos relevancia tiene (la intención del autor). Cada vez que una persona intenta adivinar las intenciones de otra tiende a reflejar más de su forma de pensar que de aquella a la cual alude.
Mi punto en concreto es que Ríos Montt tiene una responsabilidad legal, política y moral sobre lo ocurrido durante su jefatura de gobierno. No puede ser de otra manera. Pero más allá de su crucifixión (que parece encender el ardor de tantos) me gustaría entender dos cosas: ¿cómo se trazó y cómo se comunicó la estrategia contrainsurgente en el altiplano? Tengo razones para pensar que no fue Ríos Montt quien lo hizo, incluso creo que hay evidencia que sugiere que esta estrategia se llevó adelante contra su opinión. Y de ser esto así, ¿no reflejaría la conducta de Ríos Montt -de hacerse el desentendido de cara a la opinión pública- una similitud impresionante con la de la clase media urbana guatemalteca?
Y digo la clase media urbana, aunque podría extenderlo también a otros segmentos de población pero me interesa ese, precisamente, porque se supone que sea el más letrado y el más capaz de cuestionarse respecto a lo que ocurre a su alrededor.
Creo que los guatemaltecos entendemos poco de las razones que nos movieron a actuard de la manera en que lo hicimos durante la guerra. Eso es lo que a mí más me interesa, aunque entiendo y respeto que haya otros que en cambio se interesen m ...ás por conseguir un castigo ejemplar o por denostar lo que consideran un símbolo de algo perverso. Dudo que el mayor beneficio para la sociedad vaya por ahí y en cambio, creo que indagar sobre las razones de lo ocurrido tiende a ser más productivo.
Hace cinco años dije poco más o menos lo mismo en esta columna http://www.elperiodico.com.gt/es/20060717/opinion/29811/?tpl=54
Pero era otro momento y estaba escrita en otro tono y quizá por eso no suscitó la dudas que ahora inspira. Claro que tampoco dio pie a ningún debate.
Estimado Juan Luís, me parece que la mejor estrategia para no ser interpretado (de la forma que sea) consiste en construir argumentos claros, legibles, ya que de lo contrario se puede caer en el serpenteo y, lo que es peor, se banalizan cosas terriblemente serias.
No entiendo cómo, con tus años de experiencia en medios, considerés realmente que el único propósito del autor de artículos de opinión es crear imagen periodística; eso contradice la idea misma de la formación de opinión púbica.
Sobre tu pregunta de “fondo”, se sabe ya desde hace tiempo que la estrategia contrainsurgente fue diseñada e incluso comunicada antes del gobierno del general (nada nuevo bajo el sol, pero si tenés información reveladora, sería un gran aporte). Por qué su despliegue fue tan eficiente durante ese particular gobierno y cómo esto se articuló a la industria nacional pueden ser tal vez asuntos más interesante al momento de formular las preguntas.
Por último, con esa generalización sobre las clases medias ladinas, cito lo que Diego Vázquez, un buen amigo y amante del rigor, escribe al respecto: “¿Por qué generalizás al segmento de «castas medias urbanas»? Lo digo no con ánimo de discutir bastante sobre el punto, sino por el hecho de que dentro de los 50,000 desaparecidos creería que la mayoría precisamente corresponden a esas castas medias urbanas. Y como sabrás no fueron desaparecidos precisamente por apoyar a los militares y al exterminio masivo. Es más, si nos vamos aun más atrás, es precisamente ese segmento medio el que más apoyó la Revolución de 1944 y el que también (hay que reconocerlo) apoyó la Contrarrevolución. Mi punto es que no debería encasillarse a ese grupo solo por el hecho de ser «urbano» o «medio», porque si a generalizaciones vamos entonces, por ejemplo, los momostecos como tal siempre han sido los perros guardianes - como soldados y como cuadrillas de soldados voluntarios y orgullosos de serlo - de muchas de las dictaduras liberales. Obviamente eso es una generalización. Como te digo, esto es más bien una reflexión sobre este tema que solo nos confirma una vez más la complejidad de la realidad social y su aprehensión conceptual.” Entonces, tal vez lo mejor sería tratar de evitar generalizar a partir de la experiencia de la propia burbuja, ¿no te parece?
Te mando un saludo y espero que estés muy bien!
Alex:
1. Justamente lo que digo es que no me importa ser bien o mal visto. No me postulo a nada, no ando buscando votos. Si un día le caigo bien a los que odian al General, perfecto. Si al dìa siguiente les caigo mal, pues qué le vamos a hacer. No procuro construir otra imagen que la de un periodista (¿me entendés ahora?). Me interesa que me lean y generar debate. Por suerte, a veces lo logro, aunque supongo que a costa de una irritación que nubla los argumentos y provoca que la discusión se oriente más al tedioso juego de intentar ganar el punto. De verdad me interesa entender más. Vos podrías colaborar.
2. Me das la razón respecto a que la estrategia contrainsurgente ya estaba trazada desde antes que llegara Ríos Montt al poder. Todos sabemos que la trazó Benedicto Lucas, quien por muchas razones inspira menos pasión que Ríos Montt, y fue seguida a pie juntillas por el Ejército sin importar quien despachaba en el Palacio.
3. No encuentro demasiado interés en comprender qué movió al Ejército a actuar como actuó. Lo mismo hicieron los franceses en Argelia y en Indochina. El señor Lucas se educó en Saint Cyr.
Ya la CEH ha explicado bien cuánto intervino el racismo en la extrema dureza que adoptó el ataque a las Fuerzas Irregulares Locales del EGP. En cambio, de lo que se habla menos -y lo que a mí me interesa más- es el papel de ese guatemalteco que trabajaba en una oficina, o atendía detras de un mostrador, o acudía a su clínica o al bufete todos los días. ¿Fue sólo el miedo lo que le movió a hacerse el sueco mientras a su alrededor ocurría aquella matanza? ¿O jugó un papel más determinante su formación ideológica? ¿Qué sentido cobraban sus convicciones religiosas en todo esto? ¿Hacìa diferencia entre la violencia indiscriminada en el campo y la violencia selectiva en la ciudad? Nadie, con una formación mínima, puede haber pasado por ese periodo y por esa experiencia sin haber padecido una fuerte colisión entre sus convicciones y la realidad. ¿Qué efecto tiene ese fenómeno sobre las personas? La guerra tuvo que cobrar un costo, por mucho que la violencia no se haya dirigido contra uno de nosotros.
A mí me interesa entrar a ese punto. Y Efraín Ríos Montt es sólo la ocasión de hacerlo. Ya sé que eso es como tocar a Dios con las manos sucias y por eso entiendo las reacciones tan hepáticas pero confío en que también pueda haber argumentos racionales.
No se trata de ganar un debate. Eso es irrelevante.
Juan Luís, Estoy absolutamente de acuerdo con vos cuando planteás que no se trata de ganar un debate, eso no tiene el menor sentido. Mi punto, por el contrario, es no banalizar este asunto desarrollando argumentos ambiguos, redescubriendo cosas que ya se han dicho desde hace mucho tiempo (que no están aportando absolutamente nada nuevo), recurriendo a generalizaciones facilonas y eliminando de un plumazo a otros actores importantísimos. Por lo menos por respeto a las víctimas y sus familiares, pienso que vale la pena reflexionar al respecto ¿Me entendés ahora?
Lo último que digo, Juan Luís. Cuando vos preguntas por qué los ladinos de la clase media urbanos no hicieron nada, pero al mismo tiempo reducís este asunto a un simple debate que gracias a vos se está abriendo, das ya una respuesta más que clara a tu pregunta.
Sería oportuno analizar cómo actuó cada uno de los que vivieron el conflicto armado y qué actitud jugaron los medios de comunicación. Fueron cómplices? Denunciantes? Asesinados? Hubo de todo?
Yo no lo viví y quiero entender, como dice Juan Luis, por qué estas barbaries pasaron desapercibidas por las clases medias (que en este país nunca han significado la mayoría).
Un reportero de muchos años me comentó que en tiempo de Ríos Montt los mandaron al Ixcán en helicóptero pues la guerrilla supuestamente había asesinado a 80 personas. Todos sabían que era mentira y luego se comprobó que el mismo ejército fue el causante.
También me comentaba de que la prensa internacional contravenía lo que los medios nacionales publicaban pues la "Secretaría" (así la llamó él) decidía qué se publicaba y qué no.
Me gustaría saber cómo fue el rol de cada uno. Qué papel desempeñaron los medios, pues, como se mencionó en la audiencia de Ríos Montt, una parte fundamental de la campaña de contrainsurgencia era la desinformación.
Ese trabajo corresponde efectivamente a la investigación social. Las herramientas del periodismo, aún investigativo, carecen del tiempo y la profundidad necesaria para contestarlas. Las clases, capas medias, no son homogéneas. Las estrategias de sobrevivencia o de reproducción del precario status quo contribuyeron al miedo de algunos para opinar, decir, actuar no pueden banalizarse. En otros generaron prácticas frente a un aparato de represión que desconocían. La función de periodista tiene sus riesgos cuando se desliga de la producción académica, de la investigación social. Pero eso sabemos que es una carencia generalizada en nuestra sociedad. Los estudios sociológicos, históricos, psicológicos o antropológicos a penas pueden concluirse en un país donde no existen condiciones para producirlo, y los esfuerzos más difundidos, y mejor fundados en datos y reflexión teórica, son los que han sido trabajados en tesis doctorales o por investigadores extranjeros. El problema es, como entiendo de Alejandro, por una parte creer que las experiencias (o creencias) personales son generalizables y válidas para un conjunto de personas cuyas razones y condiciones ignoramos, y por otro olvidar que se cumple una función dentro de un sistema de producción de conocimiento (inexistente), que debería tener una plataforma de debate metodológico y teórico, y dentro de la cual la difusión de ideas y creación de opinión tiene un lugar, que también tendría que tener sus propios debates.
Exacto, Isabel...
Creo que al nivel de mentalidades podemos seguir hablando de castas medias, más que de clases medias, porque se relacionan más bien con los servicios, públicos y privados, que requiere la producción de los monocultivos y la mediación de los recursos naturales puestos al orden de la producción global. Las castas medias, en ese sentido, se han caracterizado por tratar de mediar la dominación; unos con retóricas sociales, y otros con discursos que apoyan abiertamente la dominación, como el ejemplo que analiza Alejandro Flores sobre Kaltschmitt, pero ninguno ha estado dispuesto a renunciar a sus pequeños -o grandes- privilegios asentados sobre las jerarquías sociales estructuradas de acuerdo al prestigio y la plusvalía que concede la pertenencia -o la adhesión simbólica- a una comunidad de valores hegemónica. Las comunidades hegemónicas se han conformado en linajes, que permiten la propiedad feudal de la tierra, sobre todo con vistas a las herencias. Es probable que hechos históricos como la Revolución de 1944, acuñada por las castas medias, contradiga la generalización, sobre todo si se funda en cuestiones como que son urbanas y medias. No obstante, cuando se considera que las jerarquizaciones sociales se mantienen de manera incólume, se puede empezar a detectar que están relacionados más con las retóricas, creencias y símbolos que ostentan; porque se ubican como destino social en la jerarquías de blancura (como lo que menciona Font de ser letrados y educados) de acuerdo a las relaciones de bienestar y color de piel, además, en la relación entre dinero y aceptación social. Con las jerarquías de blancura se mantienen verdaderas pirámides mentales, en el que existen seres que tratan de blanquearse (en tanto, tratan de imitar los ideales de vida buena de los países autodenomidados desarrollados), y se sienten levemente superiores a los demás que no lo han logrado, para ello sostienen una serie de retóricas al respecto. La retórica negacionista es una de las más comunes; bajo la metáforas de "avanzar" y "progresar" a los niveles de bienestar de los grupos blancos, considerados cúspide de las imágenes que se inculcan de tener una vida satisfactoria, se niega a los pueblos que parecen no redimirse, al no aceptar los parámetros de la asimilación e imitación de la blancura.
Co esto estamos de acuerdo, Marlon. Esa es la misma hipótesis que yo manejo al respecto.
Al Señor Font:
1.
Su argumento es tan "contundente" como si alguien le preguntara a usted porque no esta haciendo nada como periodista para evitar las matazones de los Zetas en el presente o decir dentro de treinta años que la clase media tiene reponsabilidad en esas masacres.
2. En cuanto a comparar los polos de desarrollo con los campos de concentración alemanes, no sólo demuestra una profunda ignorancia sino que es una estupidez.
Cordialemte.-
Para entender “¿cómo se trazó y cómo se comunicó la estrategia contrainsurgente en el altiplano?”, necesita estudiar estrategia militar, particularmente la táctica diseñada e implementada. Una estrategia se diseña en un momento determinado, pero se evalúa permanentemente, no puede eximirse de responsabilidad a quién asume su ejecución puesto que la flexibilidad que requiere una estrategia de esta naturaleza necesita reformulaciones y reconfiguraciones permanentes. Actualmente, existe literatura y jurisprudencia de tribunales internacionales y nacionales que han desentrañado los mecanismos tácticos de comunicación contrainsurgente, la interacción entre diversas formas en la cadena de mando que a través de la responsabilidad del mando, demuestran que la máxima flexibilidad táctica genera la más firme estrategia. Parece confundir el funcionamiento formal del aparato militar, y su adecuación a la estrategia general, estrategias en particular, tácticas, técnicas, etc. enmarcadas en un modelo de dominación que va más allá de la clase media. Es la estrategia política-militar la que absorbe los contenidos sociológicos a los que refiere Font, y no a la inversa. Me parece una grave confusión. Si Juan Luis, tiene “evidencia que sugiere que esta estrategia se llevó adelante contra su opinión [Rios Montt]”, debería presentarla al proceso penal en trámite, porque le puede ser requerida por la defensa del General o el mismo tribunal.
Los argumentos del senior Font tienen "olor a bengala". Mire que hay que poner empenio en querer quitar la atencion de Rios Montt...
La estrategia de "culpar a toda la clase media urbana" es parecidisima a otras que leo en este medio (y otros) de los simpatizantes de los genocidas: Piden (por ejemplo) "juzgar a la CIA". Quieren centrar la atencion en los que saben que son "injuzgables" y asi, en el entrevero, salvan a sus simpatizados (Rios Montt en este caso).
Ademas, que si Rios Montt sabia o no de un cuetazo que tiraban aqui o alla... ESO es una minucia comparada con la reponsabilidad que le asistia... vamos, que somos pocos y nos conocemos mucho.
Bravo, Alejandro, por escribir lo que muchos pensamos y no tenemos la oportunidad de escribirlo en un medio tan difundido. Ya era hora de que alguien refutara las opiniones de muchos de los ciegos y sordos que creen siempre conocer la "verdad". Saludos,
Es necesario para todo estudiante San Carlista el conocer, el oscuro pasado de la historia en nuestro país, el tomarnos el tiempo de revisar el REMHI, Recuperación de la Memoria Histórica, sobre todos el CAPÍTULO QUINTO.- De la violencia a la afirmación de las mujeres, y el CEH, Memorias del Silencio, también el tener en su biblioteca libros como Memorias rebeldes contra el olvido.
La forma en cómo actuó la junta militar teniendo al General, a su cabeza, fue el más grande acto de Racismo y Discriminación Racial visto en nuestro país, lo que indicar Alejandro Flores, que el este señor públicamente decía que el tenia el control del ejército durante esos años.
Hoy en día existe la Comisión Presidencial Contra la Discriminación y el Racismo contra los Pueblos Indígenas en Guatemala, indicando en Artículo 202 bis, que tipifica la discriminación como delito, el cual quedo reculado.
También en el Código del Trabajo se indica lo siguiente, Articulo 14. Se prohíbe la discriminación por motivo de raza, religión, credos políticos y situación económica, en los establecimientos de asistencia social, educación, cultura, diversión o comercio que funcionen para el uso o beneficio de trabajadores, en las empresas o sitios de trabajadores de propiedad particular, en los que el estado cree para los trabajadores en general.
Lo de la publicación de Font, no es más que una estrategia, de muchas que se utilizaran, con permiso del gobierno de turno, para limpiar la imagen del ejercito, no hace más de un mes escuche en la radio Nuevo Mundo, en uno de sus programas, por la mañana, a un miliar jubilado indicaba en el tiempo que estuvo en este programas, que el avía sido víctima de un grupo de guerrilleros y que pedía justicia, la verdad para mí es un acto de hipocresía, esto lo vamos a escuchar en todo el tiempo de este gobierno vigente.
Como San Carlista, me gustaría ver pagar, a los militares asesinos, de muchos estudiantes de la Universidad de San Carlos, Indígenas y Sindicalistas.
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