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Centroamérica durante los años 1970 y 80
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Centroamérica durante los años 1970 y 80

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Opinión
12 05 18

En los años 70 y 80 del siglo pasado, esta pequeña región fue una de las más violentas del mundo, con guerras civiles en El Salvador, Guatemala y Nicaragua y con dictadores de la talla de Efraín Ríos Montt y Anastasio Somoza (entre otros).

Hoy mi querida Centroamérica vuelve a estar dentro de las regiones más violentas del mundo. De acuerdo con The Economist, en el Triángulo Norte se encuentran tres de las diez ciudades más peligrosas del mundo, con San Salvador en primer lugar, cuya tasa de homicidios es de 137 por cada 100,000 habitantes (en 2016). Y si bien esta tasa se ha reducido, cifras del Estado de la Región contabilizan que, entre 2000 y 2016, en Centroamérica fueron asesinadas 250,000 personas, 88.9 % de ellas en Guatemala, El Salvador y Honduras.

La violencia no es el único de los grandes problemas que afrontamos los centroamericanos. Entre muchos otros, la corrupción es el gran talón de Aquiles de la región.

Al final, la violencia y la corrupción vienen a ser instrumentos de los cleptodictadores. Por ejemplo, en Honduras, Juan Orlando Hernández cometió, frente a la comunidad internacional, un fraude electoral cuyas protestas les costaron la vida al menos a 26 personas y dejaron 2,500 personas detenidas en cárceles de máxima seguridad, junto a delincuentes de alta peligrosidad.

Por su parte, la pareja dictatorial de Nicaragua ha provocado la muerte de 43 personas (solo en abril) en protestas contra la abundante corrupción del país. El Gobierno de esa nación se ha convertido en una verdadera caja negra para la ciudadanía, pues sus ejercicios de rendición de cuentas son nulos o una burla a la población.

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En Guatemala se tiene a un presidente que favorece la corrupción y la impunidad al punto de que en agosto de 2017 declaró no grata a la persona que más ha luchado contra la corrupción en el país, atacó al Procurador de los Derechos Humanos, aumentó el presupuesto del Ejército y utilizó anteojos Carolina Herrera valorados en USD 3,000, mientras que en 2017 fallecieron 148 niñas y niños de hambre. Sí, señores. ¡De hambre!

Sin duda alguna, la CA4 de Centroamérica es un cúmulo de inseguridad, corrupción y hambre, lo que ha provocado que entre 2009 y 2016 la población centroamericana residente en Estados Unidos haya aumentado en 1.5 millones de personas (según la Oficina del Censo de Estados Unidos). Adicionalmente, según cifras de la Secretaría del Gobierno de México y de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos, en ese período ambos países deportaron a un millón de centroamericanos. Es decir, en ocho años 2.5 millones de connacionales estuvieron expuestos al flujo migratorio. ¿Cómo no huir de una región inequitativa, corrupta y violenta?

Las preocupaciones de la administración Trump sobre la migración de bad hombres nunca terminarán mientras no apoye a Centroamérica en su lucha contra la corrupción y en crear sociedades más prósperas y equitativas.

Con esta evidencia, parece que nunca hemos salido del pasado. Y es responsabilidad de nosotros los ciudadanos cambiar el rumbo de nuestra historia exigiéndoles a los funcionarios públicos resultados en materia de desarrollo humano.

Las preocupaciones de la administración Trump sobre la migración de «bad hombres» nunca terminarán mientras no apoye a Centroamérica en su lucha contra la corrupción.
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