Como punto de partida, fue ineludible hacer un rápido análisis crítico de la forma como la hegemonía la ha conceptualizado recientemente (me refiero a la segunda mitad del siglo XX, especialmente con el desarrollo de disciplinas liberales como la sociología, la ciencia política y el periodismo). Mostré, en términos generales, la dificultad de hacer una distinción moral de la violencia al basarse únicamente en las nociones de legitimidad o ilegitimidad, especialmente si eso nos conduce a considerar como buena a la primera y mala a la segunda.